jueves, 25 de octubre de 2018

LUKE WINSLOW KING: BLUE MESA


A pesar de los meses que lleva el disco en el mercado no puedo dejar semana sin darle una escucha al último disco de Luke Winslow King, Blue Mesa, un disco arrebatador de principio a fin, con esa etiqueta que lo identifica como uno de los músicos más interesantes y que han aportado algo nuevo al tan anquilosado mundo del blues o soul-blues donde se mueve con tanta elegancia y definición de estilo. Está en esa línea de artistas que cursan el campo de la Americana desde una perspectiva tan personal que creo identificar cualquier tema suyo a los pocos segundos de su inicio. Eso que te pasa cuando escuchas una canción de los primeros discos de Clapton (con el que veo muchos puntos en común), George Harrison o Hendrix, por poner ejemplos de artistas que llegaron a invadir al 100% la música con su personalidad.
            No es de extrañar por tanto que el propio estado de ánimo del artista deje su impronta en esta música tan arraigada en lo personal, ese estado de ánimo marcado por circunstancias personales más o menos jodidas que tienen su origen en el anterior disco I’m Glad Trouble Don’t Last Always del 2016; circunstancias que se resumen en la separación de su hasta entonces pareja artística y profesional, la dulce Esther Rose, que por un momento nos hacía presagiar lo peor, ya que por el momento el bagaje artístico de este hombre se resumía en cuatro esplendidos discos llenos de swing, blues, ragtime y mucho delta-blues en los que la voz de Esther servía de acento al dominio multinstrumental del músico. De esa separación sale la rabia, el talento y la declaración de intenciones de quien entiende la música como una necesidad para sobrevivir. Habría que ahorrarse decir que la historia de la música está plagada de obras maestras tras rupturas sentimentales para llenar varias estanterías. Y si en el anterior aprendimos que era un artista complejo, abierto y capaz de rodearse de músicos excelentes, en éste Blue Mesa lo rubrica y lo redondea porque ya el dolor no manda, ahora es la ilusión y la amistad con un músico excepcional al que tuve el placer de ver en su gira anterior, Roberto Luti, que lo convence para que grabe en su país de origen, Italia, y le ha aportado el calor que un disco de este nivel de sensibilidad necesita.
Ahí deja temas tan mayúsculos como come ese soul de You Got Mine, adornado levemente por coros y guitarras épicas; no deja lugar a dudas que su rollo va más allá de su personal forma de cantar con poco recorrido en matices y que se articula desde un atractivo susurro, y es capaz de ver el rock más sureño con soltura como en “Born To Roam”; trae blues farragoso de los pantanos con “Tought I Heard You” alcanzando un progresión homérica en lo instrumental; tiene ese sentido excepcional a la hora de construir medios tiempos con afinaciones abiertas que dejan ese toque Stone de los 70, en temas como “Blue Mesa”; insiste en esas melodías propias de las iglesias baptistas en las que se crío en el sur tras dejar su estado natal de Michigan como “Break Down The Walls”, tema que podría ser un descarte de su anterior disco; y también da puntadas con aires country como ese “Farewell Blues”, banda sonora perfecta para espantar las telarañas que arrastramos en esta vida de falsos apegos que nos hace creer erróneamente que cualquier ruptura es para peor. Ahora está de gira por España, si tienes la oportunidad no lo dejes escapar y me lo cuentas.

domingo, 23 de septiembre de 2018

CEDRIC BURNSIDE: BENTON COUNTY RELIC (2018)

Benton County Relic es el disco de blues que me saca de mi largo exilio. No hay manera de escapar del blues, y puedes dar mil rodeos porque a la vuelta de la esquina te espera en cualquier canción, en cualquier garito de mala muerte para recordarte lo pillado que estás de esta música del diablo. Cedric lo sabe, hijo y nieto de bluesmen. Siendo un pipiolo se topo con los hermanos Dickinson que babeaban con la música de su viejo, RL Burnside. Ellos le mostraron el camino, un camino al que estaba predestinado y que le hizo quitar rápidamente de su cuarto el poster de Public Enemy que lo presidía. Los discos de Cedric no han hecho otra cosa que ahondar en ese raw blues del que hizo gala su abuelo buscando rendijas por donde colarse para dejar una huella que le permita separarse del hill country blues que le persigue. Y en verdad te digo que este disco encumbra con mayúsculas todo lo andado anteriormente y hace gala de estar entre lo mejor del género. Benton County Relic tiene un acertado protagonismo vocal desde el principio de Cedric, que además delega baquetas -su instrumento inicial- en Brian Jay, excelente por otra parte. Los temas se enclavan en ese groove monocorde y primitivo del Mississippi más garrulo que te dice al mismo tiempo esto es funky, gospel y folk. Puedes bailar con " Let Your Groove On" sin reparos que para eso está hecho, te puedes romper la camisa escuchando "Don't Leave Me Girl" que podría ser un hit mundial en la tierra de los justos; puedes ser el rey de la fiesta pinchando a toda volumen "Ain't Gonna Take No Mess" dejando con un punto en la boca a todo rocker viviente. En "We Made It" se levanta con orgullo de su humilde origen manteniendo un groove que no te deja dudas de que estas en el siglo que estás y en "Typical Day" se enfrenta a la frase más repetida en la historia del blues ...I woke up in the morning...esa mañana que prometía a los esclavos pensar que hoy podría ser un día diferente. El tiempo pasa pero no para el diablo que supo elegir su banda sonora.

sábado, 5 de mayo de 2018

IAN SIEGAL: ALL THE RAGE (2018)


 
A penas un mes desde que salió el último disco del británico Ian Siegal y para mí su trabajo más interesante hasta el momento y no solo en el plano musical del que ya ha dado cuenta en trabajos anteriores. Hay un concepto general en la obra, como él mismo ha explicado en diversos medios, que la inunda la rabia y el hastío que produce el ver que estamos rodeados de líderes palurdos que toman decisiones que nos llevan inevitablemente hacia la autodestrucción, de ahí que se embarque en letras y composiciones oscuras con un claro matiz apocalíptico. El impacto que la música americana ha llegado a tener en Europa ha sido de tal calibre que en todas las épocas hemos podido exportar algún fenómeno, más de uno generalmente, que ha sido capaz de mirar por encima del hombro a los mismísimos inventores del cotarro llamado Americana. Este fenómeno en la actualidad es Ian Siegal, bluesman de nacimiento, pero algo más que eso si escuchamos su obra con detenimiento. Sus colaboraciones en discos anteriores con los hermanos Dickinson (North Mississippi All Stars), con vástagos de familias ilustres como los Burnside o Kimbrough han hecho de su nombre una referencia mundial. En este disco, además, mete de lleno a uno de los tipos que guarda con mayor celo la lleve de la americana que no es otro que Jimbo Mathus, interviniendo como productor. El rollo de Siegal es el blues, así lo certifica sendos tatuajes de sus ídolos, uno por brazo, que no son otros que Howlin’ Wolf y Muddy Waters. De Wolf tiene esos guiños extraordinarios en su magnífica voz y de Waters su slide lujurioso y desgarrador. De ahí en adelante échale lo que quieras porque yo en directo he visto versiones que van desde Chuck Berry a Warren Zevon.  


Todas las composiciones son de Siegal, en algunas colabora el grupo, fiel a su líder desde hace más de diez años y dos canciones enormes que escribe con Jimbo Mathus. Entre mis favoritas “Won’t Be Your Shotgun Rider” bonito medio tiempo con aires fronterizos y una slide muy cercano a los primeros trabajos de Cooder; el enfoque latino que le da a algunos temas me trae a la cabeza al Willy DeVille más exitoso; es inevitable derretirse con un tema como “The Shit Hit” donde da buena cuenta de su inevitable vínculo con su admirado Muddy Waters, pocas guitarras he escuchado en la actualidad que se acerquen con esa emoción al típico slide de Mud; en “If I Live” hace lo mismo con su otro héroe, Howlin’ Wolf, inspirada descaradamente en Smokestack Lightning. El tema estrella para mí es “On-eyed King”, un tema que él mismo define como “a kind of a murder ballad” que se va a convertir en un clásico inmediato de su repertorio.
 

viernes, 30 de marzo de 2018

BEN HARPER Y CHARLIE MUSSELWHITE: NO MERCY IN THIS LAND (2018)




Segunda entrega de este extraordinario dúo a rebufo del éxito del premiado Get Up! de 2013 que además se coló en las listas de éxitos de ventas en aquel año. Si el mencionado disco tuvo la unanimidad del público y la crítica esta segunda parte no se va a quedar atrás. La propuesta era bien sencilla, lideraba Ben Harper y Charlie Musselwhite subrayaba cada tema con toques al harmónica de innegable calidad. Ambos músicos que se conocieron haciendo colaboraciones en uno de los últimos discos de John Lee Hooker y ahí sellaron una fructífera amistad de la que supongo que se habrá beneficiado Musselwhite, artista más que venerado y conocido en el mundo del blues y con cierta fama dentro del mundo del pop por sus gloriosas colaboraciones con Tom Waits. Doy gracias a la vida por haber tenido la oportunidad de ver a este músico en directo en un concierto de más de dos horas allá por los años noventa que me marcó a fuego. De este disco no esperes sorpresas, es una clara secuela del anterior, eso sí, exquisito y con momentos de innegable epifanía. La producción es simple, muy física, sin excesos instrumentales y con una selección de temas excelentes; blues, folk, rock, riffs abrasivos en un tono góspel que también domina el señor Harper. De la unión de estos monstruos sale uno de los temas del año, “Movin’ On”, un prodigioso blues rock compuesto por Harper y donde Musselwhite se explaya a gusto (mucho cuidado que este harmonicista es inmenso y aquí esta genial pero a un 60% de lo que es capaz de hacer en cualquier disco en solitario). Y son capaces de poner pelos de puntas en el peligroso mundo de las baladas a mayor gloria de su deidad Otis Redding, donde Musselwhitte se toma un respiro. Pero no se cortan cuando hay que apretar clavijas y ponerse burros como en “The Bottle Wins Again” un blues pesado en la línea del pelotazo con el que abre el disco “When I Go”. Si la santidad se puede alcanzar a través de la música, el tema que da título al disco, “No Mercy In This Land”,  podría ser un medio idóneo, un himno inmediato para expiar culpas y enfrentarnos al horror diario de este mundo atroz. Empiezan una gira juntos y tendrán fechas en España que deberían de ser de penitencia obligada.


jueves, 8 de marzo de 2018

SUE FOLEY: THE ICE QUEEN (2018)


Definitivamente está siendo el disco que más estoy escuchando en lo que llevo de año. Sue Foley, con una docena de discos en solitario, deja patente que en este “The Ice Queen” es más que una consagración en su carrera; estamos ante uno de los mejores discos de música americana del momento. Y no voy a entrar en comparaciones, las más fáciles serían Lucinda Willimas, Susan Tadeshi o la enorme Bonnie Raitt. Sue patenta un estilo propio, un dominio del género americano con sobresaliente habilidad para el blues. Un blues que no aburre, sin perderse en la obsesiva búsqueda de las raíces como marca de autenticidad. En la Reina de Hielo hay una consolidada fuerza por las guitarras, la música negra, el rock and roll, blues fronterizo e historias que se cuentan en barras de bar a altas horas pasada la media noche. Devuelven favores gentes como Billy Gibbons, Charlie Sexton, Jimmie Vaughan con los que monta sus propios bolos y mantiene grupos alternativos con los que da gira en plan guitar hero.  No va a sorprender ese inicio para los familiarizados con sus discos, ”Come To Me”, un arreglo inicial que parte de las enseñanzas del maestro B. Diddley, con ese slide irresistible del que fuera asalariado del mismísimo Dylan, Charlie Sexton. Le sigue el tema más “lucinda”, es algo que solo puedes grabar en Austin con un buen puñado de amigos con los que además compartes horas en una cantina, se trata de “81”. El rock más clásico llega de mano de “Run”, dando buena cuenta del dominio de su Telecaster, de la cual se declara militante y exhibe en todas y cada una de las fotos del disco. Se arrastra por el blues que da nombre al disco, “The Ice Queen”, sobrenombre que no le hace justicia cuando afronta un solo de esos que van directo a la epidermis. Mención especial merece el mejor tema del disco, “The Lucky Ones”, tocada a la limón con el thundebird Jimmie Vaughan, de estribillo pegadizo y melodía adictiva. El cruce de guitarras, con todos mis respetos, se convierte en una lucha de igual a igual. Entramos en modo soul con “Gaslight”, un momento culmen del disco en el que su voz vuela con todas las limitaciones de una nativa de Ottawa frente al sonido Memphis que nace de unos vientos de infarto. ¿Están los ZZTOP sobrevalorados? ¿Cuánto debe Billy Gibbons a su imagen y a los vídeos de la MTV? Bueno eso da igual, el dueto en “Fool’s Good” es de tal emotividad que aceleraría el deshielo de la Antártida con cada escucha. Se saca increíbles arreglos de vientos a cargo de los Texas Horn en “I Have Forsaken You” que me trae a la cabeza tenores del nivel de Bobby “blue” Band. El cover de Bessie Smith “Send Me to The Electric Chair” da un respiro divertido al disco, políticamente incorrecto en tiempos de odio pero genial para reventar una pista en un cobertizo de una zona rural al sur de Lousiana, “Por favor señor juez mándeme a la silla eléctrica porque corté el cuello de mi hombre y no me importó”. Dejamos momentos de gran calado para el final del disco, con la balada “Death Of Dream” que nos introduce en un plano acústico cercano al jazz en su progresión del que sale airosa hasta tocando guitarra de palo. Guitarra acústica que será el denominador común en los dos temas siguientes, una tonada con clara influencia hispana y una magnífica versión del “Cannonball Blues” de la Carter Family. Desde Ottawa, Canadá, grabando en Austin, este “The Ice Queen” de Sue Foley es una joya de principio a fin.




sábado, 10 de febrero de 2018

THE BUTTSHAKERS: SWEET REWARDS (2018)


 
Estos discípulos gabachos de James Brown ya demostraron su capacidad en su disco imprescindible del 2016  Night Shift y nos reafirmó como front-woman de infarto a Ciara Thompson. Un grupo, que para que te hagas a la idea podrían estar en esa línea donde se unen los californianos y reyes del punk-soul Bellrays y el testimonio sonoro que nos dejó nuestra llorada Sharon Jones y sus imbatibles Dap Kings. Y en este Sweet Rewards siguen con esas incursiones bestiales de garage y rythm blues que lo hacen tan atractivo. El arranque del disco con la elegante “Sweet Rewards” da a entender la evolución del grupo por ambientes un poco más complejos y arreglados que dan como lugar a un hit sobrado si éste fuera un mundo justo; anda en esa línea de soul sureño el tema “In The City” que no desentona con el anterior y que impresiona por una espectacular línea de bajo; “What You Say” entra en esa cara más conocida del grupo, tan salvaje y guitarrera, sujeta en este casos por una machacona base de irresistible funk; no creo que haya otro tema como “Weak Ends” que defina mejor al grupo y que Ciara domina con una voz rompedora al nivel de furia de la banda, en esa línea, con gran protagonismo de la guitarra está la increíble “Taxman”; se agradece esa parada en la psicodelia funk con el tema “Movin On”, genial y enriquecedora al repertorio del grupo; “Hypnotized” y “Trying Too Fool” van a romper las pistas en sus directos con esa agradecida intervención de coros femeninos como si de unas renacidas Ikettes se tratara; antes de llegar al final, donde rescata un himno para los directos ya escuchado en un EP del 2015, “Soul Kitchen”, Ciara nos regala un caramelo en clave más acústica y soul-pop que es “Roll Miss Roll”. Ahí queda un disco con diez perlas que dan de lleno en eso que dice el genio de Carolina del Norte, Lee Fields, de que en momento de crisis y pocos valores, solo músicas como el soul pueden enseñarnos el camino ya que nacen de la verdad y el dolor. Amén.

martes, 23 de enero de 2018

THE WHY OH WHYS (2018)


De principios de enero tiene fecha este artefacto sonoro que bebe del mejor punk rock made in Detroit. Vía Beluga records, que tienen en su catálogo auténticas maravillas dentro del garage y el punk contemporáneo. Entre las joyas que atesora el sello están discos de The Curse y King Mastino, más que recomendables del pasado 2017. El disco entra a la primera si en tu colección ocupa un lugar especial incunables como “Raw Power”, “Killer Up” o  la obra maestra “High Time” de los MC5. Sin olvidar, por supuesto, a sus vecinos Hellacopters de los cuales deben ser fans acérrimos. Desde luego que es imposible no acordarse de el señor Iggy Pop cuando cantan temas como “Big Mouth” o “Hoochie”, esas guitarras crudas y el sonido protopunk que derraman es un chute de energía del que andamos necesitados y que reivindico como referencia del mejor momento de rock de la historia: años 60-70 in The Motor City. No habiendo aprobado ningún examen de originalidad estamos delante de un bandón con una gran capacidad de componer canciones perfectamente ejecutadas, pegadizas como esa “Here She Comes” o la anfetamínica “Grimey” y qué decir de “Until the Day We Day”, a mayor gloria de sonidos muy cercanos a los inventados en su momento por Johnny Thunders y compañía. Buenísimo el debut de estos escandinavos de pura raza que me dan la razón cuando digo que es Suecia uno de los países que mejor han entendido lo que es el Rock and Roll.

domingo, 5 de noviembre de 2017

SAMANTHA FISH: "CHILLS & FEVER" / "BELLE OF THE WEST" 2017


No puedo dejar pasar la proeza de esta mujer. En apenas ocho meses de diferencia ha conseguido marcarse dos discos que la han reiventado, pasando de ser una cara habitual en los festivales de blues, con su papel de guitar hero woman, a plantarse con dos proyectos revitalizadores en la que toma dos vertiente diferentes pero notables en el resultado: un disco producido por Bobby Harlow (The Go, King Tuff…), Chills and Fever,  en la que resucita ese sonido magnífco nos dejó los Detroit Cobras de Rachel Naggy, con temas icónico de Rythm & Blues insuflados con la fuerza del rock más garagero; y otro disco en la que elige meterse en la blues más pantanoso del bajo Mississippi y dar rienda suelta a su pasión más americana producido por el puto amo de esto que no es otro que Luther Dickinson (North Mississippi All Stars...) , Belle Of The West. En el primero elige músicos que formaron parte de las legendarias grabaciones de las cobras de Detroit y se marcan un ritmo frenético con temazos como He Did It (The Ronnettes), Chills and Fever (Ronnie Love), Hurt’s All Gone (Irma Thomas), Crow Jane (Skip James) e incluso se atreve con un tema de Nina Simone “Either Way I Lose” entre otros. Ya te digo que son temas escogidos, algunos tesoros olvidados a los que le da el brío propio de sus veinte ocho años de vida y un talento arrollador. Ojo que no se descuelga su Gibson SG y sigue llevando los pantalones en los directos de presentación del disco. Un disco con vida propia que podría haber explotado a lo largo de este año y que vine. Pero no ha sido así. Al anterior Chills and Fever le ha sumado el soberbio “Belle Of The West” en el que le acompañan gañanes del tamaño del nombrado Luther Dickinson, Jimbo Mathus, Lightinin Malcom o el talentoso violín de Lillie Mae. Lo hace con temas propios de gran talla y calado “americana” como America Dream, Need You More, Cowtown, Daughter. Consiguiendo darle por un lado ese toque de soul del que no puede desprenderse por la propia naturaleza de su voz (que tiene mucho de ese acento sureño propio de Susan Tadeshi) y sobresaliendo el impecable trabajo instrumental tanto de ello como de los nombrados. Me quedo con la versión que hacen del Poor Black Mattie de R.L. Burnside porque no se puede uno mojar en el Mississippi sin acordarse de él, eso es de ley, y me muero escuchando el temazo "No Angels" que se marca como si estuviese en un Juke Joint de Louisiana a altas hora de la madrugada y en sospechoso estado de conciencia. Dos discos notables de verdad, que sumados deben estar entre lo mejor de este año.
 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

GRAVELROAD: CAPITOL HILL COUNTRY BLUES



Recupero un disco fundamental, de un grupo que no cuenta con la popularidad que debería, que se merece por su discografía editada y nivel de innovación dentro de cauces asociados a estilos más tradicionales.  GravelRoad definen su música como “Psicodelta”, tratando de ubicar su blues más primigenio en aquellos derroteros donde los normal se altera hasta conseguir experiencias que llegan a superar lo que se capta de manera inmediata por los sentidos, pasando más a ser una experiencia subjetiva que tendrá que ver, supongo, con aquello que llaman “el alma”. Pues eso, esto es un disco como la copa de un pino, el mejor de su carrera, con un grado de accesibilidad mayor pero sin perder un ápice de autenticidad. La intervención de Jack Endino se notó. Ahora confirmo mis sospechas: lo mucho que el blues tuvo de protagonismo en la explosión grunge de los 90. Y es que hay un aire en los temas de este trabajo del 2016 de GravelRoad que se solapan con otros de aquellos años, casi borrados de nuestras discotecas, que reinaban desde Seattle, ciudad natal de la banda en cuestión. Pero ese inicio del disco con “Capitol Hill Country Blues” quedará para mí como el tema de ese año, un tema en la mejor línea de los North Mississippi de los hermanos Dickinson; brutal desarrollo del sonido delta, cruces de guitarras afiladas y la monotonía abrasiva del raw blues que extraen de maestros como R.L. Burnside o T Model Ford (con el que grabaron su último disco). Esto que te digo de la mano de Endino queda muy patente en temas como “Come and Gone” y “Back Yard” que no desentonan para nada y reafirman al blues como los que digo siempre, la madre de todas las músicas. Sí los extinguidos Canned Heat gozaran de una oportunidad en el mundo de los vivos verían hecho realidad su grito de guerra don’t forget to boogie, “Rabbit Run” es una obra maestra absoluta del género y que me lleva la magnífica noche que viví este verano con los Guadalupe Plata, nuestros maestros locales del hill billy campero; ellos como los Graves saben dar la emoción necesaria a un tema, lo suben y lo bajan, lo paran y lo desbaratan como nadie. Y como los Guadalupe, siempre guardan temas instrumentales en la recámara como el brillante “Green Lungs”. Queda ese homenaje final a los grandes maestros antes nombrados en formato acústico con “I Feel High” que me da que pensar en cómo sonaría hoy en día gente como Missisisppi Fred Mc Dowell, seguro que reventarían un monster of rock. 

Otros discos en la misma línea que te pueden interesar: 



North Mississippi AllStars: Hill Country Revue. Grabado en directo, un disco intergeneracional , una auténtico “fathers and sons” que monta en el escenario a la familia Dickinson, Burnside y a la banda de Otha Turner. Además aparece por ahí el mismsimo Chris Robinson. Frenético y descomunal, obra maestra. Envida infinita de los que estuvieron físicamente allí.









R.L. Burnside: Burnside on Burnside. Otro directo del genio de Harmontown. Un bluesman que nace en los años 20 y que triunfa en el siglo XXI. Él es la inspiración de todos y un ejemplo de vida y coherencia personal. No puedes dejar de escuchar este disco por muchas razones, pero de manera especial quédate con la guitarra de Kenny Brown, inspirado hasta el infinito capaz de hacer volar al maestro en sus clásicos como Miss Maybelle o Shake em on down.





T-Model Ford and GravelRoad: Taledragger. Otro cruce de viejos y jóvenes, aunque ya lo hacen en un formato más acústico y casi superior en inspiración a éste con “The Ladies Man”, aquí lo hace desde el lado más rock de los de Seattle. Un disco eléctrico, casi en un tono de heavy blues metal, donde el maestro, tocado por una enfermedad respiratoria que lo lleva a la tumba tres años después (esa tumba que visitaron los Guadalupe Plata y que fue portada de su mejor disco) manda y gana la partida a una vida poco generosa que solo le permitió ganar algunos dólares en su última década de existencia. 


20 Miles: I’m Lucky Guy. Hay que remontarse a 1999, el año en que se edita esta obra maestra definitiva de blues garage. John Bauer, el segundo a bordo de la Jon Spencer Blues Explosion, emprende esta una carrera alternativa con su hermano que le lleva a ser pionero absoluto en eso de los dúos guitarra y batería en la que triunfaron más tarde gente con White Strype o Black Keys. Un disco que podría estar grabado en el local de ensayo por su cercanía y calidez, temas que beben con maestría de Fred McDowell con ese matiz punk y de no sofisticación que lo convierte en un clásico absoluto. Uno de los discos que más me han llegado en mi vida, mi confirmación en el lado más extremo del rythm blues. 

Mississippi Fred MacDowell: I Do Not Play No Rock ‘n’ Roll. No puede faltar, hay que rendirse ante él. Si ves alguno de sus vídeos en youtube vislumbras lo que viene luego, entiendes como bandas como NMAS, Left Lane Cruiser, Smoestack Relics, Daddy Long Legs, Black Eyed Snakes, Scott H. Biram, James Leg, Soledad Brothers, Dex Romweber, Black Diamond Heavies, Possessed By Paul James y un largo etc se hayan decantado por este estilo. En este disco se acompaña por una batería, cosa que es innecesaria por su contundente forma de tocar. Es una estupenda grabación con un eco de ultratumba que te riza el pelo desde la primera escucha.




sábado, 26 de agosto de 2017

THE SHERMAN HOLMES PROJECT: THE RICHMOND SESSIONS

Si algo tienen los americanos, los de USA, es el cuidado con el que tratan sus raíces culturales -que definitivamente tienen poco de suyas- , hasta el punto que no escatiman en crear entidades públicas que las defiendan y la promocionen. Existe, además, dentro del ámbito académico, auténticos estudiosos que pueden alcanzar el prestigio que cualquier científico en busca de la vacuna milagrosa llegaría a tener. Esto es extensible a la música, acordaros de las andanzas del gran Alan Lomax, ese etnomusicólogo que descubrió al gran Muddy Waters en un porche de Clarksdale. Es ese concepto el que alberga que su música más tradicional sea capaz de copar listas de discos más vendidos dentro y fuera del país, eso y que saben venderlo muy bien. Así el folclore que sustenta esa raíz musical es la que sirve de base para la música popular y comercial de este siglo y el pasado. Todo esto porque cuando cae en mis manos este disco inmenso quedo maravillado por el elenco de músicos que los sustenta y por una increíble producción bajo el auspicio del Virginia Folklife Program reperesentado por el músico y productor Jon Lohman, que además toca la armónica en el disco. Los músicos que son la base fundamental del disco, son los maravillosos Rob Ickes (brutal en el dobro, no he escuchado nada igual en mi vida, lo juro), Sammy Shellor (éste toca el banjo como dios, creando una base rítmica que sustenta todo lo que vas a escuchar en este disco) y la increíble aportación del violinista David Van Deventer ( me tendría que transportar a los 70's, a los discos y colaboraciones de Don Sugarcane Harris, para encontrar una cosa igual). Delante de este muro de sonido, imponente de verdad te lo digo, Sherman Holmes, superviviente de los Holmes Brothers, a sus setenta y pico años ha grabado el mejor disco de música negra del año, un compendio de gospel, rock y bluegrass que te pone el en cielo del principio al final. Adueñándose de un cancionero de vértigo que bascula desde los más tradicional (himnos folky como Rock of Ages) a temas archiconocidos del repertorio más popular (Don't Do It de Marvin Gaye o Green River de Forgety). No se tratan de simples acercamientos a estas canciones, son reinvenciones con una presencia instrumental imponente, los solos de Rob Ickes justifican su continua nominación a los premios Grammy y las constantes apariciones de coros soportados por vocalistas de la escena local gospel hacen de este álbum una joya imprescindible que si hubiese arriesgado con temas propios estaríamos delante de uno de los grandes momentos de la historia de la música negra afroamericana.

miércoles, 21 de junio de 2017

ENDLESS BOOGIE: VIBE KILLER (2017)



Bajo la apariencia de banda una jam-band más se encuentra este cuarteto de Brooklyn que edita su quinto álbum bajo el sello No Quarter. Te lo apuntas si lo tuyo son las bandas segundonas que siempre nos han vuelto loco como Mountain, Free o Man. Te lo debes apuntar porque este grupo va por su quinto disco que arrancando con su estupendo "Focus Lebel" del 2008 dejó boquiabierto a todos los que amamos el boogie made in Johnn Lee Hooker y soñábamos con una banda que de verdad lo llevara más allá de los límites convencionales. Eso es, no se trata de nada convencional; no es southern, no es psicodelia, no es blues rock pero es todo eso y algo más que llega incluso hasta el krautrock por momentos. La leyenda cuenta que en un concierto hicieron una versión del Sister Ray de tres horas. El disco en cuestión nace con un talante conceptual, haciendo referencia a la controvertido vida del tercer vicepresidente de Estados Unidos Aaron Burr, de vida pecaminosa, por cierto, rodeada de sospechas de incestos y duelos a pistola; muy propio de la american lifestyle. No hay canciones como tal, más bien recitados entre marañas de guitarras y solos que se entrecruzan para pera perderse en ese universo infinito y abstracto en el que militan; no son canciones con principio y final definido pero hay algo que agarra y conecta con esa esencia que nos queda cuando la aguja agoniza en el vinilo. Ya que nadie lo va a decir, para mí, uno de los discos del año.

martes, 6 de junio de 2017

NORTH MISSISSIPPI ALLSTARS: PRAYER FOR PEACE (2017)

Debieron jurarle a su padre, el viejo Jim Dickinson, en su lecho de muerte, que no se separarían de la senda del blues y es posible que el fantasma de R.L. Burnside y Othar Tuner les persiga en vida para recordarle tal promesa. Y así, después de 20 años, siguen siendo los maestros incombustibles del retro boogie más moderno que te puedes echar al oído. La proyección de los Dickinson, en solitario, en producciones o en colaboraciones está enmarcada en una obra de una calidad indiscutible, por talento como instrumentistas y por ese grado de innovación que añaden a todo lo que hacen, con obras inconmensurables que alcanzan un sitio de oro en la historia de la música popular como la obra maestra en solitario de Luther, Blues & Ballads: A Folksinger's Songbook - Volumes I & II. Este “Prayer For Peace” es un disco enorme, y además les sirve para iniciar una supergira de consagración. El repertorio se va a agrandar con los temazos que conforman la obra en cuestión y que os apunto rápidamente (menos charla, hay mucho que escuchar): “Prayer for Peace” , qué buenos y qué modernos son los jodidos, están en su tiempo y te lo dejan claro, afinan en sol abierto, ceden los coros a voces femeninas como siempre (¡la hija de Otha Turner!), han compuesto cien temas como éste y todos me gustan; “Need to be Free” and “Bird Without a Feather” son incursiones en el blues pesado de Jimi Hendrix, que además tienen el calado que tienen con esa banda increíble que sujeta al hermano mayor, dos temas de infarto que en directo van hacer flipar al personal ; “Miss Maybelle” es uno de mis favoritos, en formato simple de bajo, guitarra slide y batería, country-blues a lo R.L. Burnside, que ellos han convertido en un estilo en sí mismo, esto se graba del tirón si overdubs que valga y lo mismo pasa con “Run Red Rooster” , porque esta banda tiene ese lado super power trío, lo mismito que eran los Cream, de los que están muy cerca en este tema (“Crossroad” en la cabeza); cover de Guss Cannon, la muy versioneada “Stealin” , sueño con un disco de Ry Cooder producido por Luther Dickinson, este tema tiene ese honky tonk de los “Boomer’s Story” o del “Paradise and Lunch”, delicatassen, banda sonora para paseos por el desierto de Mojave; les toca a Little Feat , a The Band y compañía en “Deep Ellum”, facilidad pasmosa de músicos aventajados, no hay secreto inabordable para ellos, eruditos de la herencia folk-blues-country; Mississippi Fred McDowell no vivió lo suficiente para sacar rendimiento a los royaltis que su canción “You Gotta Move” le dio cuando los Stones lo grabaron en su Sticky Fingers, no cumplió el sueño de abrir la gasolinera que lo sacara del mundo pecaminoso del blues, no tengo ni idea de cómo podrían existir bandas como ZZTop, Spencer Blues Explosion, Hill Country Revue…su legado es inabarcable, además de un magnífico “You Gotta Move” se marcan un espectacular “61 Highway” del mismo Mc Dowell; no pueden olvidar a su padrino R.L. Burnside y pagan tributo con una formidable cover de ““Long Haired Doney” , con un brutal Luther a la guitarra, “…well my trouble son’ll be…well my trouble son be over”; “Bid You Goodnight” es ese estilo de canción que parece que inventaron ellos, y que no es otra cosa que una versión de un clásico góspel abordado con la apertura de miras y dominios de estilos que tienen ambos hermanos; lo bordan, han clavado un disco genial. En el CD aparece un bonus track donde vuelven al “Prayer for Peace”, con "arreglos alternativos", esto se lo han colado, prescindible totalmente.

jueves, 18 de mayo de 2017

REV. SEKOU: IN TIME LIKE THESE (2017)



Curiosamente, la religión, ese más que demostrado opio del pueblo, en muchos países está unido a la resistencia y lucha a favor de los derechos civiles en defensa de los más desfavorecidos. Digo, curiosamente, porque no es lo que conocemos por estos lares. 
Desde hace décadas existe un movimiento claro en los USA encabezado por religiosos que han llegado a liderar, con trascendencia internacional, los derechos de la población negra. El reverendo Osagyefo Sekuo es un tipo de ese estilo, que además tiene un bagaje importante como autor de documentales de denuncia y publicaciones sobre teología (glup). Y ahí no acaba la cosa, este hombre canta a un nivel increíble y éste "In Time Like These" es su disco debut.
Ni corto ni perezoso el reverendo Sekuo se marcha a los estudio Zebra Ranch en Hernando, Mississippi y pone a los dos hermanos Dickinson a trabajar sobre el tema, resultando un disco, a mi parecer que esta musicalmente por encima de todo sentimiento religioso o activismo político. Es un disco de música negra de muy muy alto nivel donde el reverendo demuestra que lo mismo leía la biblia que se empapaba escuchando discos de Little Richard, Hendrix o Percy Sledge. 
El buen hacer de Luther Dickinson es capaz de encumbrar cualquier disco al séptimo cielo y su hermano, que ya empieza a hacer trabajos en solitario de lo más interesante, son garantía segura como lo fue su padre anteriormente en la producción. La guitarra slide eléctrica de Luther es la más importante de la historia de la música desde que la colgara forzosamente Duane "Dios" Allman. El tema inicial "Resist" que enlaza desde un encendido sermón marca las credenciales del disco: órgano eclesiástico de rigor, riffs de guitarras al diez, bestiales coros criados a capela en cualquier iglesia evangelista del Harlem, subrayado de metales y viscerales lamentos que llaman a la rebelión ¿pacífica? y a la resistencia policial, "We want freedoom and we want it now" canta sin hacer concesión alguna. Así reinventa el tema de otro gurú, Bob Marley, y enfoca su "Burnin' and Lootin"  abandonando el tono reggae y tomándolo en un medio tiempo soul con una guitarra de ensueño de un Luther en estado de gracia; definitivo es en el disco la presencia del legendario hammond B3 de Charles Hodge, que si es el mismo que creo yo, estamos ante una leyenda absoluta que asocio a gente como Jemes Carr, O.V. Wright o Al Green. Échale un oído a "We Who Believe" o a "Lord I'm Running" y me cuentas. Y  me sigue llamando la atención la entrega de los hermanos Dickinson, volcados como si se tratara de un disco de los NMAS o bien se han convertido a la religión evangélica, a saber. Uno de los temas grandes del disco es ¨The Devil Finds Work" donde saca el tema del trato discriminatorio que hace el cine de la gente de color, temazo en el que pasa del blues a un gospel acelerado de infarto. "Loving You Is Killing Me" es otro temazo que confirma el potencial del reverendo como cantante soul, el día que que abandone el hábito y se pase de lo sacro a lo profono tenemos banda sonora para noches de pasión, jejeje; otro acierto es "Problems" en ese estilo que va en crescendo hasta acabar con un Dickinson dándolo todo. Un disco muy completo, sin descanso y aprovechable en sus doce corte. Tenemos algo grande entre manos, seguro, cómpralo en tu iglesia más cercana.

viernes, 21 de abril de 2017

CAVE STORY: WEST

Tengo muy presente lo poca actividad de este blog, en progresiva decadencia, quizás como todo en esta vida. Me asomo, cada vez menos, a pocos blogs que me parecen auténticos, muchos de ellos desapareciendo poco a poco en beneficio de otras vías como facebook, más en consonancia con la falta de rigor y profundidad que parece que atrae más al personal, es algo como un aquí te pillo aquí te mato. Por estoy por la labor de desconectar de esa vorágine que impone la actualidad, la actualidad musical y el continuo revival de grupos que también se las trae.
 Me fascina Portugal, y no conozco casi nada de ella, pero Caldas de Rainha debe ser una maravilla, y nombro esta ciudad porque de ahí son Cave Story. Su último disco, del 2016, del pasado octubre, es una maravilla. Se llama "West" y posiblemente hace referencia a la situación geográfica de Caldas, que forma parte de las llamadas "regiones del turismo del oeste". 
 Partiendo que son devotos absolutos del gran Jonathan Richman (le dedicaron un tema en el 2014, "Richman", sin ir más lejos) y que tienen bajo sus hombros el peso de influencias del post-punk más representativo como The Fall, han ido creando un sonido que progresivamente ha cuidado más la melodía frente a la furia de sus primeras grabaciones, hasta el punto que se parecen más a unos The Strokes antes de perder la chispa o dan un aire a los primeros discos de Blur, eso sí, sin perder su tono punk de esos grupos lo-fi de los 80-90. "West" es un disco sin desperdicio, de esos que marcan un debut (antes en su haber EPs y 7" nada despreciables que pueden disfrutar en su bandcamp). Riffs incisvos y predestinados a grabarse en la memoria como el tema de salida "Body Of Work" o "American Nights"; influencia de Replacements y Pavement en "Atlantic Town" o "Running With The Baguettes"; canciones que invitan a viajar y acercan al art-punk más lúdico como "Portable Property" o "Trying not to try" son razones más que convincentes de este grupo en alza.

lunes, 13 de marzo de 2017

INSTANT PARTY: GOOD TIMES FOR A CHANGE


Good Times For A Change es mi disco nacional del momento. Su fecha de realización es de diciembre del 2016, pero es ahora cuando José M. Romero, su máximo hacedor, empieza a presentarlo públicamente, para mí va a ser uno de esos discos de los que voy a tener que tirar durante todo el año. Desde que editara su disco homónimo en el 2012 no conocíamos nada de la banda sevillana Instant Party; ese disco ya estaba llena de canciones estupendas, como esas que se hacían antes, como las que se te pegaban en la piel y no querías que acabara nunca, emulando a héroes como Beatles, Kinks, Who (grupo que los inspira especialmente), vamos, para asaltar y reventar cualquier fiesta mod que se precie. La evolucíón en este disco se mide por una aproximación más clara hacia el folk americano, un punto más cercano al sonido "americana" que al swinging londinense, con arreglos y medios tiempos emuladores de los omnipresentes Wilco, Jayhawks, Byrds, Neil Young. Así mismo hay una refrescante reestructuración de la banda, incluyendo a Paloma Gómez a los teclados, Fátima Caballero en el violín, colaboraciones en la voz como los de Pilar Gómez (All La Glory), e incluso una sección de vientos tanto en algunas canciones del disco como en los directos. Todo esto unido conforma un disco cinco estrellas donde lucen temas que enganchan desde el arranque inicial en clave british soul de "Talkin' About You" o las maravillosas "Things" "A lotta distance", "Tennent's Girl", "Empty Glass", más Jayhawks y Wilco que en todo lo último grabado en los discos de los mencionados grupos; inevitable esa incursión psicodélica en "Stoned", rindiendo cuentas Daltrey y compañía; que cerquita está de la estela de otro referente como Lennon cuando se enfrenta a baladas de gran calado en el disco como "Chelsea Room" y sobre todo la genial "If Only". Si tuviese que elegir un tema, de esos que no te sacas en una eternidad de la cabeza, es "Just Another Day Begins" en formato de dúo con la conexión All La Glory de Pilar Gómez, un tema para reventar pistas de baile y terrazas de verano si estuviésemos en un mundo justo.  Ver su presentación en directo el pasado domingo en la Sala X de Sevilla fue el punto decisivo que me hace pensar el grado de humildad, sencillez, honradez y talento tiene este banda; en un ambiente amigable, casi familiar José se presentó, con las canciones de su último y del anterior disco (revisitado y poniéndolo en el sitio que merece) con una banda que empieza un rodaje prometedor, sin aires de grandeza, como un antihéroe del rock and roll y con la necesidad vital de compartir la emoción que tiene de sobra cada uno de estos once temas de "Good Times For A Change".

martes, 7 de febrero de 2017

TY SEGALL: TY SEGALL (2017)



Poco más de una década desde que el californiano veinteañero Ty Garrett Segall publicara su primer disco homónimo, nos aborda con su disco más redondo hasta el momento, a mi parecer el mejor de su carrera en solitario (participa en múltiples e interesantes proyectos como  Fuzz, Broken Bat and GØGGS, The Traditional Fools, Ty Segall Band...). Las canciones rompen con la opacidad de su anterior "Emotional Mugger" o con el tremendo glam rock de su magnífico "Manipulator", barroco a más no poder y donde lleva al técnica de los overdubs al extremo. Si en este "Ty Segall" sigue sin resolver su dependencia enfermiza de los overdubs, es verdad que las canciones son más directas, asequibles, pop sin perder la rabia garagera de la que tanto presume. Steve Albini produce, él sabe como canalizar la furia post-adolescente y darle forma hasta crear discos que alcanzan el nivel de clásicos en la música contemporánea. Garrett huye de etiquetas y es capaz de dar giros insospechados a las canciones, de pronto entra en un riff primo hermano de Black Sabbath, pasa a la abstracción sónica de Syd Barrett (curioso parecido con su nombre) y termina con el rock sensual del Mark Bolan de T-Rex o la genialidad del cabaret - pop de los Kinks. Así nos entrega nueve temas, casi diez, si incluimos la broma final del corte diez, "Untlited", un amago de canción de apenas diez segundos; nueve temazos de rock que arrancan con "Break a Guitar", donde se doblan las guitarras de Emmett Kelly y Ty Seggall, dejando un tema que firmaría un rejuvenecido Tony Lommi a ciegas. Cada tema es un portento de imaginación propia de un tipo que ha absorbido todas las músicas posibles y da con sensaciones alternativas como el puro acelero que supone "Freedom". Da rienda suelta a su lado más glam en "Warm Hands (Freedom Returned)", con ese desborde de guitarras que esculpen el  tema más largo del disco, acabando en un experimento más que serio de rock progresivo, ¿su próximo disco?. Uno de mis temas favoritos del disco es "Talkin", prodigioso es el solo guitarra que alumbra esta canción de claro corte country rock deudora de la escuela de los "caballos locos". Subida de adrenalina, con los desdobles guitarreros y riffs de infarto de "The Only One". En una reciente entrevista de Mojo a Steve Albini, leí que con el tiempo tenía casi claro que la mejor banda de todos los tiempos eran los Ramones, y eso se palpa en los arreglos de la desquiciante "Thank you Mr K". Me pasa que a medida que escucho este disco me acuerdo del "doble blanco" de los Beatles, de esas melodías escondidas, y otras veces demasiado desnudas, de los falsetes de John Lennon y de las acústicas de McCartney; los tres temas que vienen a continuación son de lo mejor que he escuchado en lo que llevamos de año, ese Segall más sosegado es capaz de articular temas que demuestran que estamos ante uno de los músicos con más talento del momento: la perezosa balada homenaje a su chica "Orange Color Queen"; la extraordinaria "Papers" donde se encuentra esas aristas más barrettianas, con la incursión de unas bellísimos arreglos de teclas y, por último,"Take Care (To Comb Your Hair)", bonita hasta el infinito, esta me la llevaba yo al "Revolver" del siglo XXI con los ojos cerrados. Su mejor disco, Segall firma su primera obra maestra; la esperaba, no tan pronto, pero la esperaba. 

domingo, 22 de enero de 2017

BACK TO BLACK: BUDDY MILES. WE'VE GOT TO LIVE TOGETHER




Antes de este disco, Buddy  Miles, más conocido como el último batería de Hendrix, arrastraba tres discos históricos e imprescindibles en la historia del soul: Expressway to Your Skull, Electric Church, y Them Changes; por medio quedan sus colaboraciones con bandas del calibre de Electric Flag, Santana o el antes nombrado guitarrista de Seatlle. We Got To Live Together es un regalo para los oídos, una descarga de heavy soul que trataba los nuevos sonidos imperantes en la comunidad negra que asumía sin complejos y con orgullo su reinado en el pop con figuras ilustres que se revelaban ante la dictadura del mainstream que imponía Motown o Stax. Un disco libre y pretencioso que juguetea con éxito en ese objetivo de unificar las distintas ramas de la música negra, haciendo paradas en el jazz, gospel y funk sin llegar a aburrir, haciendo que una escucha del mismo hoy por hoy lo sitúe dentro del sonido más vigentes y actualizado. "Runnaway Child" se adentra desde ese funeral a Beethoven en todas las cualidades amplificadas del soul más "pesado" y extremista, muy influido por ese estilo que Hendrix trataba de imponer con su "Banda de Gitanos". El disco se graba en plena tragedia de desaparición del guitarrista y por tanto es una especia de hermano pequeño y quizás más redondo que los "Cry Of Love" y "Rainbow Bridge" que nos deja Hendrix como últimos discos comestibles de su discografía póstuma. La voz de Miles no tiene gran variedad de registro pero la imaginación de los temas que acomete la engrandecen, y en este "Walking Down The Highway" se abre paso dando ideas para unos posteriores Earth, Wind & Fire. El genio de Miles iba más allá de sus excesos vocales o el barroquismo de su batería, nos demuestra que no anda manco con la guitarra y accede a hacerse los solos del descomunal instrumental "Easy Greasy", del blues al funk con un elenco de músicos de ensueño. Éste da paso a una entrada con el famso riff de "Killing Floor" de Howlin' Wolf, que Buddy Miles transforma a su manera con un resultado magistral y dando lugar a su obra maestra "We Got To Live Together", un tema que puede entrar por derecho propio a codearse dentro de los mejores temas negros de la historia del rock. Su continuación es una desbordante versión del "Take It Off Him & Put It On Me"  que pone la guinda a este imprescindible de la música negra, que en penas media hora te sitúa en el séptimo cielo. Es mi primer disco del año, de este año que musicalmente me inspira muy poco y del que creo que voy a tener que echar mano del baúl de los recuerdos para sustituir. Back to black forever!



viernes, 30 de diciembre de 2016

LISTAS 2016


No podía faltar, es mi pequeño homenaje, una forma de agradecer a todos esos que tan generosamente comparten su sabiduría y conocimiento musical. Aquí están algunas de las listas de blogs, webs y revistas que sigo durante todo el año. Yo, que soy incapaz de hacer una lista sin arrepentirme a los treinta segundos, no dejo de admirar la maestría que tienen otros de hacer listas musicales de todos los colores y un año más las robo para que los que os apetezca visitarlas. Aquí os dejo los enlaces a sus blogs o webs; está claro que nos están todas y que las iré ampliando estos días. Así que, a todos los enlazados, sois la caña,  muchas gracias y feliz año 2017, que no pare la música. 












...Y ALGUNOS MÁS QUE IRÉ INCLUYENDO...MIL GRACIAS...DE CORAZÓN

viernes, 2 de diciembre de 2016

THE ROLLING STONES: BLUE & LONESOME (2016)





Aunque hoy es el día del estreno, ya hemos leído/oído opiniones para todos los gustos , más o menos fundamentadas, y algún que otro encendido debate. Éstas oscilan entre reconocer el disco como el mejor en 40 años de los Stones o en un desacierto provocado por la falta de inspiración que arrastran las últimas décadas. No me sorprende el vapuleo al que el respetable va a someter a este Blue Lonesome, casi es mejor que a la gran indiferencia en la que sumieron el último y mejor disco en solitario de Keith Richards, "Croseeyed Heart" del 2015. Pero vamos a lo que vamos ¿era necesario este disco? Probablemente no, es posible que los Stones ya no sean en sí necesarios, pero ahí están imperturbables e incansables. Por tanto, qué hay en este disco. Lo que hay es una recopilación de lo más acertada del mejor blues eléctrico de Chicago, un disco hecho con ganas de divertirse, teniendo previsto las críticas -malas-; lo cual al mismo tiempo le ha dado alas. Me parece un disco entretenido, digno dentro de la carrera de los Stones, y, esperanzador ¿No es esta la senda que eligieron en los 60 al empezar que los llevó a ser la banda más grande del universo? Os imagináis un disco enorme dentro de algunos años tras recuperar esa senda olvidada. Ilusiones a parte, entremos en el contenido: un enorme homenaje al mejor armonicista de la historia y a uno de esos bluesmen que hicieron del blues su estilo de vida, el gran Little Walter. Se lleva la palma con los temas "Just your Fool" (de 1960), "Blue and Lonesome" (1959), "Hate To See You Go" (1955) y "I Gotta Go" (1955 ); el tema "Ride 'Em On Down" (1955), de Eddie Taylor; dos temas escritos por Willie Dixon: "Just Like I Treat You" (grabado por Howlin' Wolf en 1961) y "I Can't Quit You Baby" (en la voz de Otis Rush -1956); la canción "Commit A Crime" (Howlin' Wolf - 1966); y los temas "All Of Your Love" (Magic Sam - Samuel Maghett, 1967); "Everybody Knows About My Good Thing" (escrita por Miles Grayson y Lermon Horton y grabada por Little Johnny Taylor en 1971); "Hoo Doo Blues" (compuesta por Otis Hicks y Jerry West y grabada por Lightnin' Slim en 1958), "Little Rain" (con letra de Ewart.G.Abner Jr. y Jimmy Reed, y grabada en 1957 por Jimmy Reed). El denominador común es la sensación de directo que da el disco, el gran trabajo de la sección rítmica (mención especial al sonido  marca  Charlie Watts)y la genial voz de Jagger. Jagger está estupendo, en forma se desborda cuando arremete por Howllin Wolf y se contiene cuando le toca por Jimmy Reed. No son virtuosos de los instrumentos respectivos y esos los hace más cercanos y creíbles. Me alegro de que se hayan acordado de Clapton en el tema principal, el mejor ejemplo e ilustre de los pioneros del blues blanco de los 60; cuando en los clubs londinense y en los teatros más grandes al público se le caía la baba escuchando a Willie Dixon o Sonny Boy Williamson. El disco fuera de las listas de lo mejor del año, debido a "cómo", "cuándo" y "por quíen" es una gozada y merece un hueco en cualquier colección de "sus satánicas".




 

viernes, 14 de octubre de 2016

LUKE WINSLOW KING: I'M GLAD TROUBLE DON'T LAST ALWAYS

Los acontecimientos traumáticos que tienen lugar en la vida de muchos artistas han dado lugar a estupendos discos, y, digámoslo así, dolorosos de digerir por lo duro de las vivencias (dos ejemplos recientes lo tenemos en las últimas obras de Nick Cave y David Bowie, esta última traumática hasta para nosotros mismos). Ni mucho menos las experiencias últimas de Mr King son comparable a la de los artistas nombrados, pero sí son claras detonantes para disfrutar de uno de los discos más exquisitos que se han editado en lo que llevamos de años. Tras la separación de su esposa, percusionista y vocalista de en su propio grupo, y los problemas con las drogas que lo llevaron a la cárcel, ha parido su mejor disco por el momento, donde vuelve a esa magnífica fusión de blues, folk, jazz,  cocinado al mismo ritmo que se haría un buen guiso de gumbo con gambas en su querida New Orleans. Con una vertiente más eléctrica, una banda más agresiva y canciones que rompen con el perfil de chico bueno que nos presentaba en sus disco anteriores consigue  hilar sobre las bases fundamentales de las raíces de la música americana un disco notable y de amble escucha. Arranca en "On My Way" con un elemento familiar y que domina a la perfección, un solo de "slide guitar", heredado de su querido Blind Willie Johnson, para adentrarse en ese góspel de lo más molón, que sólo podría hacer un blanco sin caer en el ridículo. "I'm Glad Trouble Don't Last Always" es su grito de guerra en el disco, una manera de mandar al carajo todos los problemas que vienen y quedan por venir y lo hace al golpe de su espectacular slide que se ensalza en un duelo con el resto de la banda, el chico bueno nos enseña su lado más "oscuro". Nunca le pierde la sonrisa a la vida a pesar de que en "Change Your Mind" se percibe el agrio sabor de la derrota y el rencor, si cambias podríamos empezar de nuevo, en referencia directa a la que hasta ahora fue su chica y mano derecha en lides musicales. "Heartsick Blues" es esa recreación del folk de preguerra, es esa canción que habla de la frialdad de la distancia, de la imposible reconciliación tras el dolor, blues por su tristeza que no por su estructura en sí. Qué bien se explica la desesperación con el blues, en ese estilo propio de la rumba  nos planta "Esther Please" muy cercano al clásico de Howlin' Wolf "Killin' Floor". Otro de los temas estrellas, "Watch Me Go", insiste sobre lo mismo y que nadie dude del carácter conceptual del disco; impresionante hammond de acompañamiento y pelos de punta con el bottleneck marca de la casa. "Act Like You Love Me" despierta el lado irónico, haz como si me quisieras y úsame, ahora tenemos a Luke haciendo de un Ray Charles pálido, espectacular, este tema no se ha podido grabar si no es con todos lo músicos a la vez en la pecera. Quizás, como en todo el amargo proceso de separación donde suele llevarse uno grandes decepciones con las personas, su única salida haya sido la propia ciudad de la que se enamoró una vez por accidente, Louosiana (cuentan que tuvo que pasar días en ella ya que en un concierto le robaron todas la pertenencias); a ella le dedica el magnífico "Louisiana Blues" de Muddy Waters. Esperanzador final con ese "No More Crying Today", casi reggae mezclado con un inmenso soul nacido de la  fusión de todas la culturas que puedan entrar por los siglos y siglos en la cabeza de este músico colosal, y lección final magistral de slide. Un disco que a servido de tabla de salvación a Luke Winslow King, y del que hemos salido ganando los demás, así de jodida es la vida.