En noviembre de 1965 John Lee Hooker vuelve a entrar en los estudios de grabación con un reto fundamental: llevar el blues rural del Mississippi a lo más alto. De esta manera graba su mejor disco, uno de los más grandes de la historia de la música de raíces; olvídate de toda lo que has escuchado de él hasta ahora, de esos discos dulzones lleno de estrellas que babean junto a un anciano que desea dejar el futuro asegurada de su extensa familia. Esta es la Obra, es el Disco, una obra maestra rotunda. Con casi cuarenta años, revalorizado por el bum del folk, ficha para un sello tradicionalmente jazzístico, Impulse Records, y sin complejos se rodea de un elenco de músicos de estudio acostumbrados a grabar básicamente para auténticas leyendas del jazz. Son Barry Galbraith, guitarrista; Milt Hinton, al contrabajo; Panama Francis a la batería y con la colaboración en un tema del trombonista Dicky Wells (habitual en la banda de Count Basie en los años cuarenta). Hooker marca el tiempo, él es el jefe, ni de coña deja que un músico destaque dentro del concepto que va a defender durante el LP, es blues, primigenio básico, lleno de dolor y de boogie hasta los huesos. Ahí tenemos el arranque grandioso con la obscena “Shake It Baby”, sobrevive al minuto 2:02 tras ese grito de Hooker y el solo de guitarra, el fraseo del bluesman chulo que le habla a féminas cegadas por su boogie infinito, cómo calla a la banda, cómo la sube, me muero cada vez que lo escucho. “Country Boy” es el blues arrastrado que nadie en la historia podrá imitar, escobillas para la batería y voz temblorosa, estrictamente sexual, un tipo que canta para dar lástima y conseguir carne fresca,“soy un chico de campo, naufragando de ciudad en ciudad”. “Bottle Up & Go” es un tema que podrás escuchar en diversas versiones y con distintas letras a lo largo de su carrera, este es pausado y arrogante, el bluesman crecido ante músicos acostumbrados a partituras, tímidas guitarras de academia que se acercan de lejos a su Gibson destartalada y chillona. Cierra la cara con otra delicia, “You’re Wrong”, la interpretación bracea entre una sección rítmica sin fisuras, supeditada al hechicero, al hombre que les recuerda de la fuente que beben. Chapó al juego entre las dos guitarras, ahora para abajo ahora para arriba, le leche. “Sugar Mama” y “Decoration Day” tienen la misma estructura, fraseo de Hooker y posterior incorporación de la banda, ahí te das cuenta que es el tempo el que manda, ya tenemos a los músicos domados, Hooker es el rey del tempo, lo frena, lo acelera, con esa suavidad que necesitas escuchar una vez y otra para darte cuenta de su grandiosidad. “Money”, el tema de Bradford y Gordy se convierte en el boogie que nunca imaginaron sus autores, tosca, rocosa, con un trombón innecesario que apenas notas; a mí lo que me alucina es ese vibrato en la voz grave de Hooker, ese silencio de la banda en el puente, esa coda final, y otra vez el dominio del tempo. “It Serves You Right To Suffer” cierra y da nombre al disco, el hombre derrotado que merece todo lo que está sufriendo por su traición a la mujer que amó, el hombre que no pide el perdón, pide que llegue pronto ese final que le ahorre más dolor, si puede ser con algo de alcohol de alta graduación. Éste es mi disco de Hooker, éste es mi “back in black” imprescindible para cerrar el año.
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viernes, 11 de diciembre de 2015
lunes, 15 de julio de 2013
JOHN LEE HOOKER Y EL BOOGIE INFINITO
Siempre me ha fascinado la carrera del bluesman que llegó a ser estrella del pop en sus últimos años, John Lee Hooker. Empezó a grabar desde finales de los años 40 y su carrera está llena de discos espléndidos llegando a su obras cumbres "Don't Turn me from your Door"(1961) "It Serve you Right to Suffer"(1965) y "Urban Blues"(1967), tres discos donde deja su sello característico de ritmos hinópticos y boogie con una maestría que ya no se volverá a repetir. Posterior a este momento álgido de la década de los 60's llega una no menos interesante época donde subido al carro de las nuevas generaciones del blues deja unos cuantos discos imponentes donde explota y lleva al infinito su espléndido boogie para delicia de rockeros y hippies de aquellos años. Veamos:
"IF YOU MISS I'M...I GOT I'M" (1969). Único disco que graba con su desafortunado primo Earl Hooker, un guitarrista poco reconocido y al que se le atribuye la difusión del efecto wha-wha en la guitarra. Por momentos de magnífica inspiración donde se echa de menos la guitarra de John Lee y destaca sobre manera el piano de Big Mose Walker y la genial armónica de Jeffrey Carp. La estructura de estos discos son bien sencillas, Hooker encabeza el temas con frases típicas como "my baby gonna left me", "i'm gonna be allright", "i lost my job" y a partir de ahí el tema entra en una suerte de subidas y bajadas ancladas en uno o dos acordes donde la jam se sucede hacia el infinito. Pocos músicos son capaces de dirigir sesiones de este tipo sin aburrir al respetable.
"HOOKER 'N HEAT" (1970). Se trata de una obra maestra en el mundo del rock, este disco es fruto de la colaboración entre el grupo más famoso de blues blanco de los 70's, Canned Heat, y su gran mentor Hooker. Un doble, en el primer disco el inspirado blues solitario de John Lee y en el segundo la increíble jam que se marca junto a Hite, Wilson, Barreda y de la Parra. Imprescindible.
"ENDLESS BOOGIE" (1971). Fue el disco más exitoso hasta el momento de Hooker y un catecismo del boogie; arropado por músicos blancos de tronío como Jesse Davis (Risin' Sons), Steve Miller, Mark Naftalin (Paul Butterfield Blues Band) y el magnífico bajo de Carl Radle (Derek and The Dominos) consigue lp digno de encontrarse en cualquier discoteca que se precie. Su escucha es obligada y de efectos alucinógeno garantizado. También se inicia otra infinita colaboración, con Van Morison.
"NEVER GET OUT THESE BLUES ALIVE" (1972). Nunca sobreviviré a este blues es su obra más conseguida de toda esta época, con el estilo depurado marca de la casa y sabiamente acompañado de blanquitos ilustres (Charlie Musselwhite, Mark Naftalin, Elvin Bishop, Van Morrison) lo borda el tío John. Los temas responden a una clara improvisación pero sobre una base más estructurada. Con una banda más conjuntada y sin excesos de egocentrismo musical.
Años más tarde entraría en un bache que remataría en su época de estrella de la MTV, pero esa es otra historia.
"IF YOU MISS I'M...I GOT I'M" (1969). Único disco que graba con su desafortunado primo Earl Hooker, un guitarrista poco reconocido y al que se le atribuye la difusión del efecto wha-wha en la guitarra. Por momentos de magnífica inspiración donde se echa de menos la guitarra de John Lee y destaca sobre manera el piano de Big Mose Walker y la genial armónica de Jeffrey Carp. La estructura de estos discos son bien sencillas, Hooker encabeza el temas con frases típicas como "my baby gonna left me", "i'm gonna be allright", "i lost my job" y a partir de ahí el tema entra en una suerte de subidas y bajadas ancladas en uno o dos acordes donde la jam se sucede hacia el infinito. Pocos músicos son capaces de dirigir sesiones de este tipo sin aburrir al respetable.
"HOOKER 'N HEAT" (1970). Se trata de una obra maestra en el mundo del rock, este disco es fruto de la colaboración entre el grupo más famoso de blues blanco de los 70's, Canned Heat, y su gran mentor Hooker. Un doble, en el primer disco el inspirado blues solitario de John Lee y en el segundo la increíble jam que se marca junto a Hite, Wilson, Barreda y de la Parra. Imprescindible.
"ENDLESS BOOGIE" (1971). Fue el disco más exitoso hasta el momento de Hooker y un catecismo del boogie; arropado por músicos blancos de tronío como Jesse Davis (Risin' Sons), Steve Miller, Mark Naftalin (Paul Butterfield Blues Band) y el magnífico bajo de Carl Radle (Derek and The Dominos) consigue lp digno de encontrarse en cualquier discoteca que se precie. Su escucha es obligada y de efectos alucinógeno garantizado. También se inicia otra infinita colaboración, con Van Morison.
"NEVER GET OUT THESE BLUES ALIVE" (1972). Nunca sobreviviré a este blues es su obra más conseguida de toda esta época, con el estilo depurado marca de la casa y sabiamente acompañado de blanquitos ilustres (Charlie Musselwhite, Mark Naftalin, Elvin Bishop, Van Morrison) lo borda el tío John. Los temas responden a una clara improvisación pero sobre una base más estructurada. Con una banda más conjuntada y sin excesos de egocentrismo musical.
Años más tarde entraría en un bache que remataría en su época de estrella de la MTV, pero esa es otra historia.
lunes, 5 de septiembre de 2011
WILCO AND JAYHAWKS: WHOLE LOVE AND MONCKINGBIRD TIME


Bueno, eran las novedades que esperábamos impaciente para el final del verano. Puestos a escharlos, al menos tres veces cada uno de los trabajos mencionados, qué queréis que diga. Que sí, algunos de los temas podrían estar entre sus mejores discos, pero en general, flojos. Y sobre todo con algo fundamental, falta inspiración, alma, intención y ganas.
Mal pintan las cosas si los abanderados de la música "americana" actual empiezan a perder la inspiración. Tengo la esperanza que en nuevas escuchas la cosa mejore. Os dejo con un disco genial y le sobra eso que he dicho que le falta a los dos anteriores. Lo compré hace unos años en una tienda de Sevilla; es de John Lee Hooker y la traducción del mismo es: "Nunca sobrevivirás a este blues". Lo he recordado al leer la entrada de un blog amigo. La portada del disco es una obra maestra y aparece con un montón de colaboradores famosos. Ya sabéis, boogie hasta el infinito.

Aquí podéis escuchar el disco completo:
martes, 23 de agosto de 2011
JOHN LEE HOOKER QUE ESTAS EN LOS CIELOS...
Ayer se me pasó, pero hoy dejo el merecido homenaje a uno de los grandes. Hace 94 años de su nacimiento, un 22 de agosto. El no está con nosotros pero su Boogie-boogie será eterno.
viernes, 8 de octubre de 2010
BOOM BOOM LIVE IN MAXWELL St.
Viendo algunos vídeos de J. Lee Hooker descubro uno al que en su momento no presté demasiado atención. Básicamente porque procede de una película que si bien fue capaz de contar un elenco inigualable de figuras fundamentales de la música negra y devolverlos al candelero momentáneamente, dio a conocer a dos de los actores con menos talento de la historia del cine. El encanto del vídeo está en que se trata de Maxwell Street (la historia de esta calle y su importancia para el blues fue comentada en un anterior post)y que el armonicista no es otro que el gran Walter Horton (tembién hemos hablado de este monstruo de la armónica). Las imágenes (aunque en este vídeo de escasa calidad)son espectaculares y el tema es inédito, sólo incluido en la BSO de la "peli".
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