domingo, 22 de noviembre de 2015

ZORA YOUNG & LITTLE MIKE AND THE TORNADOES: FRIDAY NIGHT (2015)


Salgo de mi desidia bloguera tras escuchar este el último trabajo de la vocalista Zora Young, natural de West Point, Mississippi, y heredera de las grandes voces negra de Chicago a mayor gloria de su reina absoluta Koko Taylor. "Friday Night" está grabado con la banda neoyorkina Little Mike and The Tornadoes, quizás la mejor banda de acompañamiento made in USA que exista; quién no haya escuchado su disco del 88, "After Hours" acompañando a Pinetop Perkins comete pecado mortal. Para empezar, esa portada, incide directamente en nuestra psique, claro homenaje al disco que John Mayall grabó con el pipiolo Eric "God" Clapton que dio a conocer a los Bluesbrakers en el 66. Justo homenaje a un disco que con versiones de clásicos del blues llega al número 6 en las listas de Reino Unido y situó al blues eléctrico por aquel entonces en la cima de los gustos musicales del público. Es eso que tiene el blues que a todos nos gusta, porque está en la esencia de todas las músicas, aunque al final preferimos la guitarra de Jimmy Page frente a la de Hubert Sumlin, la voz de Roger Daltrey antes que la de Howlin' Wolf o las teclas de Steve Winwood que ni de lejos le llegan a las de Otis Spann. Volviendo al disco, esto es una joya auténtica, un disco de inspiración absoluta, crece en su desarrollo, un auténtico movie record que desde ese shuffle inicial "I've Been Fool Too Long" salta a paisajes más cercanos al soul sureño como "A Fool's Lament"; llega la corazón de Chicago con una versión de Chester Burnett (aka Howlin Wolf), el "44 Blues", o aterriza en Memphis de la mano de "True Love is Hard To Find". Es ese hammond y unos maravillosos metales los que inciden en la calidad de un disco digno de estar en cualquier discoteca; no es música para puretas que dan palmas sentados en las butacas de un teatro, aquí hay corazón, es música de garito sin licencia y si no dónde mejor escuchar temazos de corte funky como "Friday Night", "I'm Good" o la versión de "Just Your Fool" del gran Little Walter. Justo homenaje a uno de los pianistas más grande de la historia, el nombrado anteriormente Otis Spann, en un tema compuesto para su esposa Lucille Spann, "Country Girl"; homenaje que repite en "Spann's Booggie", a mayor gloria del aclamado pianista Jim Mckaba que aquí se convierte en el músico central. Hoy en Sin Aliento me adelanto al blog hermano Blues x Blues, porque el blues es el sitio común, el lugar donde hay que volver, el principio de todo y posiblemente la meta de cualquier músico que se precie.

martes, 27 de octubre de 2015

BACK TO BLACK: JUNIOR KIMBROUGH, SAD DAYS AND LONELY NIGHTS (1993)

Junior Kimbrough: el principio y el final de todas las músicas. Esta acertada frase sirve de epitafio en la tumba de uno de los músicos más extraordinarios que han existido en la historia de la música popular. Esto es un back in black en toda regla, te envidio si todavía no has escuchado este disco porque vas a flipar. Sus canciones son mantras, ritmos hipnóticos de riffs repetitivos, boogies desalmados que te elevan al séptimo cielo y letras descorazonadas que te enseñan todo el dolor de un artista que conoció fugazmente las mieles del éxito a sus 63 años de edad. Este es su tercer disco, y todas las guitarras que escuchas (salvo una colaboración de Kenny Brown en "Lonesome In My Home") son de él, y escucha como el bajista y el batería intentan seguir al maestro con desconcierto, sin saber que giro hará, donde parará, donde empezará y dejará de cantar. Como no podía ser de otra manera el disco se graba en directo para captar esa magia especial; los que han tenido la suerte de verlo en vivo dicen que era capaz de tocar una sola y única canción durante todo el concierto, una sola canción de ¡50 minutos!. El disco grabado en el 93 para el sello Fat Possum suposo la consagración definitiva de Kimbrough que con la pasta que ganó abrió un garito en Chulahoma, Mississippi, donde gente con Keith Richards o Iggy Pop se partían la cara para entrar y verlo tocar cada noche. 

Algunas noches me siento en soledad y pienso en lo que me decían mi padre y mi madre: hijo mío, tendrás días tristes y noches solitarias - Sad Days and  Lonely Nights de Junior Kimbrough (1930-1998)



                       

martes, 22 de septiembre de 2015

KEITH RICHARDS: CROSSEYED HEART (2015)


Keith Richards tiene la edad de mi padre.  Sin embargo desconoce la existencia del que es uno de los guitarristas más influyentes en la historia del rock ando roll, en todo caso, mi padre,  podría afirmar la existencia de los Rolling Stones, sin ahondar más en el tema, por propia elección. Cuando miro las fotos actuales del con justicia llamado riff humano, descubro que aparenta más edad que mi viejo, salvo por la dentadura prestada de anciano rico que esgrime en la portada del disco. El tiempo debe haber pasado como una exhalación por los ojos de Richards. Vivir bajos los cánones y principios morales del rock debe acelerar el tiempo una enormidad, tanto que hace que las arrugas se agarren a lo que sea para parar atrapar un minutos más. Es la realidad que eligen muchos de sus contemporáneos musicales, frente a una alternativa tan atractiva para el resto de los mortales como podría ser tocar en pequeños locales de blues por la cara y quedarse en casa reuniendo la mayor colección de discos de jazz de la historia. No podemos culparle de ese miedo al paso de los días, no después de enterrar a su enésimo amigo de juerga , el gran Bobby Keys.
Así llega este “Crosseyed Heart” de 2015, su tercer disco tras veintitrés años desde el “Main Offender”. Llega ante una prensa, física y virtual, dispuesta a darle estopa por todos lados, como corresponde. Porque podrían quedarme sin espacio para dar una lista de trabajos y artistas contemporáneos que están grabando trabajos más interesante que el satánico guitarrista. Él los sabe, seguro, pero le importa un pito. Esto –paradojas de la vida- le permite hacer lo que quiere, sin mirar atrás, con la confianza justa y la prepotencia que necesita un artista para crear temas cojonudos como es “Lover’s Plea” con el que cierra el disco.
Y es que el último disco de Keith Richards es cojonudo, que sí hombre que lo tienes que escuchar, que se lo debemos. Te cuento.
El arranque  con el blues “Crosseyed Heart” es el acto más sincero que ha hecho en estas dos décadas, fuera y dentro de los Stones.  Cuando dice que “amo mi azúcar pero amo mi miel también” me gana, y me predispone, lo confieso. Todos andamos un poco bizcos; son tiempos estrábicos. El blues por otra parte es un pequeño homenaje (de poco menos de dos minutos) a mentores de la talla del bluesman Big Bill Broonzy que hoy sería millonario si estuviese vivo para cobrar todos los royaltis que le daría las versiones que se han hecho de su “Key To The Highway”. La asociación con Steve Jordan, el batería y coproductor del disco, viene de lejos, de allá del Dirty Work, en el que Jagger-Richards intentaron cargarse al bueno de Charley Watts. La labor del músico es estupenda, en “Heart Stopper” encontramos ese clásico tema que se ajusta a la perezosa voz de Richards, esas guitarras cruzadas –bizcas-, esos coros que salvan el tema cuando más lo necesita, excelentemente arreglado, impecable cuando dice “Todo el mundo quiere un pedazo, un pedazo mío”, lógicamente. En la misma línea está el siguiente tema, “Amnesia”, el sólo es suyo,  tiene pellizco, no lo puedo negar. Acierta en esa asociación con Larry Campbel l (Parsons on my mind) , la pedal  Steel envuelve la balada “Robbed Blind”, otro acierto pleno, aunque ese tipo de balada la lleva repitiendo desde el “Steel Wheel”.  El siguiente tema es “Trouble” conocido porque es el adelanto, ¿cómo no te puede gustar? Duelo de guitarras, riff infinitos, coros…
”Love Overdue” , es reggae, ya estaba tardando. Todos sabemos de la admiración que profesa a los músicos jamaicanos, en esta ocasión al que es considerado como uno de los mejores y más elegantes compositores del género, Gregory Isaacs. “Tú sabes que ellos me ven como un halcón, sabes que me ven como un tiburón, pero no consiguen nada de mí”, “Nothing On Me”, otro tema con el sello de la casa que da paso a “Suspicious”, el más flojo del disco, prescindible. “Blues In The Morning” es un tema obvio, y maravilloso al mismo tiempo. Un blues de esos que te rememoran en la distancia al Exilio y además suena el saxo tenor de Bobby Keys, enorme.  No baja el nivel con “Something for Nothing”,  otro tesoro, la guitarra de Waddy Wachtel hace el contrapunto como si fuese un clon de Ron Wood sereno. Echo de menos a Ron y se podría haber estirado con Mick Taylor. El disco se engrandece por momentos. Y aunque la balada “Illusion” no presagie nada nuevo, la inclusión de  Norah Jones da un toque de luz. Aquí las guitarras son de Keith Richards en su totalidad, ésta se me queda corta. “He estado tirado en bares con un montón de estrellas fugaces y todas me aburren”,  “Just A Gift”  es otro punto para el corazón, pero con ese country arrastrado que es “Goodnight Irene”,  original de Leadbelly, alcanza su mejor rendimiento vocal, excepcional, un tema para cerrar bares. “Substantial Damage” es ese tema hard funky que llevan los Stones intentando que les cuadre hace siglos; bien por los músicos que son enormes y se nota la improvisación, destellos en las manos de Richards, hay que estar atento que el slide de Waddy Wachtel se lo come. Hemos completado el círculo con la antes señalada  “Lovers Plea”, cojonuda con despliegue de metales finales.
Ya está. Ha sido fácil y he disfrutado escribiendo este post como no lo hacía hace tiempo. Me gusta “Crosseyed Heart “, y acabaré escuchándolo más que cualquier otro disco de este año, incluso más que algunos que me parecen estupendos y olvidaré con el tiempo. Quizás sea hora de que se lo ponga a mi padre y le explique quién es Keith Richards, de una vez.



miércoles, 2 de septiembre de 2015

BARRENCE WHITFIELD & THE SAVAGES:UNDER THE SAVAGE SKY


Reconozco que me llena de pereza el hecho de volver a la actividad al blog, y no es por falta de estímulo musical. Me acomodo en en el papel de espectador de otros blogs, revistas, y medios digitales que te ponen al día. Es sorprendente el trabajo que se despliega en algunos medios, diariamente, semanalmente; la calidad en la redacción y el conocimiento musical es abrumador en muchos casos. Por eso espacio cada vez más mis entradas y acumulo algún que otro tesorillo musical que no acabo de volcar por desidia. Pero cuando llega lo incuestionable, cuando la calidad está garantizada por el talento descomunal, cuando hago hueco en la estantería de mis clásicos; no lo puedo evitar. Y aquí están otra vez, Barrence Whitfield & The Savages, con su garage rock de toda la vida, con esa energía que despliega el señor Whitfield que parece que se ha comido a Little Richard, Howlin' Wolf y Don Covay juntos. Su antecesor, el magnífico "Dig Thy Savage Soul", es primo hermano de este "Under The Savage Sky", siempre con la guitarra de Peter Greenberg, leyenda viva del garage de este siglo y el pasado, que además produce como si se hubiese licenciado en los estudios de Sun Records en Memphis, y no olvidemos esa fuerza descomunal del saxo de TomQuartulli. Por gustar me gusta hasta la portada, puro homenaje a los "Pájaros" del gran Alfred Hitchcock. El solitario riff de Greenberg en el tema de salida, "Willow", lo dice todo, es puro garage y, ¿es ésta la gran guitarra del rock primitivo de nuestros días?. Pero tiene su réplica por parte de Barrance en el grito inicial de "I'm a fool groove man" que se come todos los arreglos de vientos con hachazos de falsete magistrales. "The Claw" puede competir en el último disco de The Sonics y "Rock And Roll Baby" es un tema olvidado en cualquier recopilación clásica del rock de los 50s, incontenible rompepistas. "Adjunct Street" es baladón y exhibición de los músicos principales de la banda."The Wolf Pack" es el tema del disco, mi tema, mi Howlin' Wolf revivido, ¡auuuuuuh!. "Bad News Perfume" y "I'm a good man"  clases magistrales de rockabilly salvaje. Y si el soul es lo tuyo, ya vas bien servido en todo el disco, pero te puedes quedar con uno de los mejores temas negros de este año, "Full Moon In The Daylight". No pierdas la fe, aquí está el gran Barrence Whitfield para salvarnos del "salvaje cielo" que nos acecha.

viernes, 17 de julio de 2015

VACACIONES SÍ, PERO CON MÚSICA

Llega la hora de un pequeño paréntesis, como corresponde a las fechas en las que estamos. Paréntesis que me servirá para desconectar un poco de todo, disfrutar de la cosecha musical y de algún que otro concierto. Me llevo el estupendo sabor de boca con el que me quedé con el directo de Dylan en Córdoba, las palabras son insuficientes cuando las emociones son tan intensas. En la mochila no va a faltar lo mejor de este semestre: soberbio el soul country de Danny and The Champion of the World; el fiero ataque de rock de tito Neil; la vuelta como si nada de The Sonics;mi dosis de blues con Henry Gray, Lil Jimmi Reed y el discazo de Steve Earle. En lo que corresponde a lo nacional, no podemos quejarnos; en este viaje le toca a Rafael Berrio, Bantastic Fand y el gran Chencho Fernández. Salud hermanos!!!

sábado, 27 de junio de 2015

MONSANTO YEARS: NEIL YOUNG

A estas alturas, cuando apenas faltan dos días para que salga a la venta el nuevo disco de Neil Yong, todos los incondicionales habrán pegado una escucha (AQUÍ) y, espero, que como yo, coincidan que es su mejor disco desde el Psychedeli Pills del 2012.  El disco "Monsanto Years" no pasa por otra cosa que convertirse como uno de los  documentos sonoros de denuncia más importante de la historía de la música. Además es un ataque directo,  sin esconder nada, a la más grande compañía proveedora de productos químicos para la agricultura, MONSANTO, sobre todo de productos transgénicos que ponemos todos los día en lo alto de la mesa y que nos mata un poquito cada vez más. Ya sabemos de la implicación de tito Neil por todo las injusticias, pero lo que le escuece especialmente cuando se trata de joder a la madre naturaleza. Nueve temas llenos de rabia -vuelta a la electricidad- en los que acompañado por los hijos de Willie Nelson clava algunos de sus mejores temas en años; no dejes de escuchar el simpático tema "Una estra del rock se rebela en una cafetería"...así es Neil Young.


jueves, 11 de junio de 2015

WHIPLASH: SANGRE Y BAQUETAS

Whiplash es uno de los temas, del saxofonista Hank Levy, que toca el talentoso  y novel batería Andrew Neiman, interpretado por Miles Teller, en la película del mismo nombre del director Damien Chazelle. La traducción al español del título es de "latigazo", quizás en referencia al  accidente que sufre en un momento dado el protagonista en la película del que sale ileso o por el que tuvo el propio director durante el rodaje. La obsesión por el reconocimiento y el éxito en una sociedad que castiga el fracaso, ignora cruelmente la mediocridad y ensalza el triunfo como el único camino válido para que los demás te reconozcan, es el tema que hay detrás de este film del 2014; reconocido en diversos festivales, como en el prestigioso Sundance e incluso en los óscars del año pasado. En este caso se nos introduce en la historia de un baterista que está dispuesto al sacrificio máximo por tocar en la orquesta de jazz más importante del país y la obsesión del brutal director de orquesta, interpretado por J.K. Simmons (el J.J. Jameson en las pelis de Spiderman) obsesionado por descubrir a un nuevo Charlie Parker. La película adquiere por momentos el tempo de un thriller, y llega alcanzar ese ritmo de misterio e incertidumbre típico del cine clásico de terror psicológico. Es la batería el arma principal de ese miedo, es el jazz el vehículo que conduce la fatalidad a la que está condenado el principal protagonista (el actor, de jovencito, tocaba la batería en una iglesia), un joven acomplejado, aislado y sin una familia de carácter que lo dirija; una familia debilitada por la falta de la madre y sin poder para enfrentarse a los valores que inducen en los jóvenes la sociedad capitalista actual. Y de trasfondo vertiginosos solos de batería condimentada por generosas dosis de sangre) y temas clásicos del jazz (impresionante final con versión de “Caravan” que tocaba el genial Duke Ellintong). Música y cine independiente en una sala de verdad, con público real y cinéfilo; en los tiempos que corre esto es oro.