jueves, 25 de febrero de 2016

BLIND WILLIE JOHNSON REVISITED

En sus pocos más de 45 años de vida, el ciego Willie Johnson dejo unos 30 temas que han servido de lugar común dentro de la historia de la música popular y, en especial, del rock and roll. Escuchar su música produce la misma sensación que entrar en un templo, es ese momento en el que, al margen de creencias, el miedo nos asalta por la presencia de lo desconocido y la carga de la culpa, pero también la sensación de protección, de que ese es el lugar seguro en el que podríamos estar cuando suenen las trompetas del apocalípsis. Es su historia tan triste como el más desgraciado de los blues: su ceguera producto del maltrato maternal, su infinita pobreza que lo hizo mendigar por las calles con su guitarra al hombro y su triste final, desahuciado por una enfermedad a la que le negaban el tratamiento por su doble maldición, ciego y negro.

Dos recientes obras me lo traen a la mente, dos obras que heredan y actualizan el sonido del maestro del slide o, mejor dicho, del knife style (conseguía ese peculiar sonido deslizando la hoja de una navaja, tratando de imitar el lamento de un violín). En primer lugar un disco del que podría ser el guitarrista más importante en lo que llevamos de siglo, Luther Dickinson, que con “Blues & Ballads (A Folksinger’s Songbook: Volumes I & II)” da un golpe maestro al recuperar aquel espíritu inicial que contenía discos de sus North Mississippi All Stars, sin “prácticamente” enchufar los instrumentos, en unas grabaciones que conservan el calor y la cercanía de un grupo de amigos que se reúnen a tocar alrededor de una hoguera. Esos amigos son Jason Isbell, Jim Lauderdale, Amy LaVere, Shardé Thomas, JJ Grey, Charles Hodges, Jimbo Mathus y la maravillosa aparición de Mavis Staples en el tema “Ain’t No Grave”. Es verdad que el disco adolece de cierta discontinuidad estilística, de hecho fue grabado entre Nashville y Chicago con diferentes músicos, y, quizás tenga una duración fuera de lo común , hasta 21 temas. Pero para mí, ambos situaciones son motivos de celebración; pasamos de un sonido básico, a madera Martin -casi se huele- que te dan el calor de las juke-joints, a grabaciones más aguerridas, con retazos suficientes de electricidad que me llevan a las habitaciones de la château Villa Nellcôte, donde Keith Richards se “ponía las botas”. Es un songbook que bien podría ser el legado de un artista en las postrimerías de su vida, pero no, con poco más de cuarenta años ha tenido el gusto hasta de crear un libreto con las partituras de cada canción. Canciones bonitas de verdad como ese inicio con “Harry Up Sunrise” o temas más honky tonk como “Bang Bang Lulú “; el encuentro con su admirado Othar Tuner y su noble parentela en esa joya que es Mean “Old Wind Died Down”; “How I Wish My Train Would Come” es favorita, me llega al corazón con esa mandolina, el grito del tren con un Hammond, bonita de verdad; maestría en el slide en “Let It Roll”, ahí está la evolución del holy blues de Johnson; como un Ry Cooder primerizo se entrega a la pura antropología con el folk más puro, encuétralo en “Mayor Langford”; si Dickinson hubiese hecho disco lleno de de temas como “Blow Out” o “Devilment” lo estaría petando en el “caralibro”. Es en esa espiritualidad que rige toda la obra, las afinaciones abiertas y su gospel brutal donde me acerca al maestro Blind Willie Johnson.

La segunda obra es un homenaje directo al bluesman tejano: God don't never change - The songs of Blind Willie Johnson. Un disco tributo con estrellas del pop, que le deben más que su fama, y si no compara la voz de Tom Waits con la de Johnson. En él hay un breve repaso, pero que cunde sobre sus temas más célebres. Tom Waits lo borda en los dos temas que canta, con su peculiar cacharrería (más comedida que otras veces), “Soul of a man” y “John The Revelator”; otra que saca lustre, bien parapetada por guitarras afiliadas es Lucinda Williams, su “fantasma” de este año es Willie Johnson total en el karma, a ella le toca, además, el tema que da nombre al disco; quizás los más flojos son de Sinead O'Connor y Cowboys Junkies que lo llevan a un terreno pop que le quitan todo el dramatismo; no fallan Maria Mackee y Blind Boys de Alabama en eso gospels fastuosos que son “Mother's Children have a hard time” y “Let Your Shine Light On Me”. Sorprendente la versión de Rockie Lee Jones del “Dark Was The Night, Cold Was The Ground”, un tema instrumental en el que sólo se percibe el slide de Johnson y sus gemidos (algunos expertos aseguran que pronuncia algunas palabras sobre la crucficción), sorprendente porque ella lo canta con una letra que lo aparta del original, casi irreconocible pero precioso también. El disco se completa con Luther “otra vez” Dickinson y Susan Tadeshi que lo bordan en “Bye Bye I'm going to see the king” y el fenomenal “Keep Your Lamp Trimmed And Burnning”

Johnson dejó de grabar allá por 1930, aunque vivió -eso de que vivió es un decir- hasta el 49, supongo que en esos años duros siguió cantando y seguro que tuvo bastantes temas con los que ilustrar la dureza de sus canciones; un tipo que dedicó su vida a cantar a dios y murió sobre los escombros de las ruinas de su propia casa.




lunes, 8 de febrero de 2016

MIRAFLORES: MIRAFLORES (2014)



Esta entrada empieza con un flashback: en él me veo atravesando la barriada de Pino Montano, al encuentro de un amigo con el que con frecuencia quedaba en mis años perdidos de estudios en la universidad de Sevilla. Solía hacerlo andando por eso de ahorrarme unas pesetas de entonces en el bonobus y apretar la exigua economía que me respaldaba. No puedo, por unos segundos, hacer otra cosas que contener la respiración recodando aquel edificio destartalado y angustioso que se levantaba amenazante en aquel recorrido, el manicomio provincial Miraflores; un internado público para enfermos mentales crónicos y agudos, se decía que tenía capacidad para más de mil. Imaginaba con mi colega el guión para un comic o una peli B en el que los "locos" escapaban y llevaban al caos a la ciudad. A mí memoria viene también una pancarta que me inducía a ahondar más sobre esta fantasía; sobre la fachada de ladrillos vistos se podía leer "salta la tapia" y curiosamente algunos carteles que anunciaban conciertos pasados de gente como Pata Negra, Silvio y Barra Libre o Kiko Veneno. Más tarde me enteré que se trataba de una campaña que tenía como objetivo la integración social del enfermo mental en su entorno inmediato. Estos tipo de centros, horribles y que inducía con toda seguridad a más sufrimiento tras sus muros, ya nos existen; mi amigo, tras una leve sonrisa cruel,  decía que lo primero que hacían cuando entraba un "loco" era fumigarlo. A principios de este siglo el centro quedó inutilizado y hoy, como un condenado en el corredor de la muerte, espera a su inmediata demolición. 
La culpa de esto, de reavivar ese extraño recuerdo, lo tiene una magnífica banda de rock sevillana que en el 2014 sacaron su primer disco, y que actualmente siguen de gira promocionándolo, se trata, lógicamente, de Miraflores. Banda nacida al calor de otros grupos independiente de la escasa escena rockera hispalense como Sick Buzos, Salieri, Sr, Chinarro, Batiscafo. Con su disco homónimo Miraflores hacen un viaje hasta el rock más pantanoso avalado por dos ejes principales, por un lado el rock más visceral y primtivo de grupos australianos como Scienticts, Beats of Bourbon o, por citar un contemporáneo, The Drones; y por otro lado la calidad musical y elegancia de los grupos del post-punk ochentero como The Fall, Creepers, Gallon Drunk o The Sound. Además, yo añadiría, la inevitable influencia de Stooges u otros grupos con cierta carga de mala leche garagera como Mudhoney.
De ahí salen once temas descarnados y adictivos, cantados de manera impresionante por Emilio R. Cascajosa (no he escuchado nadie en este país que pueda cantar así), al que se une Jaime Neira a la batería, Javier Neira a la guitarra, Selu Baños al bajo y Ernesto Ojeda a los teclados. Grabado en esa factoría que se está convirtiendo en el auténtico catalizador del rock en el sur, los estudios La Mina de Sevilla. Brutal ese arranque con "Endless Night" que helaría al propio Nick Cave de los tiempos de Birthay Party, en la misma línea que otro tema tremendo, "Bad Vibes" en la que Cascajosa me gana de todas todas, con esos matices vocales desquiciados (insisto, no he escuchado a nadie por aquí hacer esto); "She Says" , "Shake The Pressure" o "Drowning By Stars" son de esos temas que me recuerdan tanto al movimiento británico afterpunk y que invitan inevitablemente a la recuperación tras el trance swamp anterior; y en esa onda más Detroit, se quedan temas favoritos como "Right Now" y "Birmingham". Así hasta once temas que es de lo mejor que se puede escuchar por estos lares,  para nada un disco difícil, oscuro o innacesible; es el rock perfecto para espantar la psicosis, el que podía haber derribado los muros del infame e insano edificio. Escúchalos en su bandcamp.

sábado, 30 de enero de 2016

THE RAUNCH HANDS: RETROSPECTIVA DE UN GRUPO DE ROCK DE LOS 80s

En 1984 justo cuando en las listas de éxitos dominaban engendros como Wham!, Lionel Richie o Madonna, unos tipos deciden que están hartos de ser unos don nadie en la gran manzana y toman la decisión de sus vidas: montar una banda de rock and roll. Y lo que en principio tiene como objetivo primordial beber cerveza y follar gratis, va a dar lugar a la aparición de una de las bandas más influyente, salvaje y gamberra de la infame década. Esta es la historia de The Raunch Hands.
 
Estamos en 1984 y, sin duda, son el trio Mike Chandler (voz y armónica), Mike Mairiconda (guitarrista, que además ha militado en grupos como Devil Dogs, Stepbrothers...innumerables grupos como instrumentista y como productor)y George Sulley (bajo)el auténtico corazón del grupo. Por él pasarán otros músicos, guitarristas y, de manera especial, saxofonistas que darán un toque especial a muchos de sus temas. El arranque inicial del grupo pone el acento en la música de raíces, de ahí que tras el agresivo ataque de guitarras hay una buena base de blues y country. Los conciertos son desmadrados, destaca la guitarra de Mariconda, en la mejor tradición del rock americano que lo convierte en un Fogerty de serie B ganándose el prestigio entre el mundillo del rock undergrond de aquellos años. Os dejo un documento impagable de la locura de aquellos años iniciales (casi inaudible, pero muy esclarecedor):


Sin entrar en la discografía en pequeños formatos (sería inacabable) destacamos su 12" EP, "El Rauncho Grande" editado en Relativity en 1985. Temas propios y formidables versiones de clásicos absolutos y, a priori, alejados del punk-rock  como Ray Charles (Mess Around) y Dr. John (Stop Warning). Y ahí empieza la fórmula: llevar el punk al rythm blues clásico y al revés; joyas del cancionero afroamericano más exitoso se convierte en covers de una fuerza inusitada y que recuerda a la furia de aquellos primeros discos de grupos como Yardbirds o Rolling Stones. Y, curiosamente, si los yanquis nunca nos podrán perdonar la british invasión de los 60, aquí están los Raunch que devuelven el favor, llegando a tener más fama y aceptación en Europa (Francia y España, especialmente) que en los USA. Así que es por aquí cerquita donde, amparándose en la noche ochentera de nuestra particular movida donde hacen estragos y explotan su primer disco y mi favorito, el clásico absoluto "Learn To Whap-A-Dang With The Raunch Hands", del que podéis flipar con este tema:


Pero aquí están temas que harán las delicias de un público fiel, que encuentran en los Raunchos la banda sonora perfecta para sus excesos nocturnos. Kanguroo Juice, What Yer Doin, Getcha Some se convertirán en clásicos de su repertorio. Y desde luego no faltarán covers añejos: Rufus Thomas (Chicken Scratch)  , Andre Williams (Is It True )...Un disco básico de la historia del garaje y del punk-rock, pieza de coleccionista donde empiezan a regalarnos divertidas portadas que marcarán al género garagero, situadas en la estética de los comics de los 50.
Un grupo de este pelaje no podía pasar inadvertido por el cazador de grupos de serie B, Tim Warren, fundador de Crypt Records (Back To The Grave) y los ficha. De manera que los chicos ya tienen un sello a su medida. De ahí nace, en 1989, "Payday". Segunda obra maestra del grupo.



Este temazo es una muestra de lo que te puedes encontrar en su flamente nuevo elepé; temas y sonido más redondo, menos acelerado pero igual de rotundo. Surf, guiños ramonianos y versiones de clásicos ( Sunrays, Mitch Ryder, James Brown, Dick Dale...) convierten al grupo en un eslabón definitivo para completar la historia del rock americano. Otra joya:

A éste le va a continuar, en la misma línea, creo que su disco más conocido para todos (en realidad un mini-elepé), seguro que has visto su portada más de una vez. "Have a Swig", siete temas más para enmarcar y que dicen todo del momento de crecimiento en el que se encontraba la banda. Incluso los veo como pioneros del estilo sleezy que se pondría de moda a finales de los 80. Revisión de temas clásicos y sólo cinco temas propios.



Los directos son acojonantes, la banda más ducha en el manejo de sus instrumentos y un Chandler pletórico acompaña a directos que no pierden ni un ápice de su fuerza y frescura. ¿Quién hubiese pillado esto?


Sus discos del 91 y el 93 siguen siendo necesarios, el rock es la base de un grupo que lucha contra un mercado que empieza a encontrar un filón en las camisas de cuadros pero sigue dándoles la espalda. En Europa, " Million Dollar Movie " y " Fuck Me Stupid" son muy bien acogidos. Ellos lo agradecen con varios discos en directo (uno grabado en España, "Fiesta", cómo no) y recopilaciones en formato CD de sus discos anteriores.


Tras una largar pausa, supongo en la que sus componentes  se dedicaron  a otros menesteres más rentables (hay colaboraciones con otros grupos y especialmente, Mariconda, explota su faceta de productor), vuelven en 2007 con "Bigg Topp". Su último disco hasta la fecha. Ya no están en Crypt Records y seguro que pillaron sus fans dando el biberón a sus respectivos vástagos. A mi me parece un disco muy adecuado, con un sonido muy apropiado para aquella época y con la energía necesaria para haber tenido más éxito. Ya no hay versiones, pero siguen incitando a todo lo prohibido. A mí me parece otra joya, otro pelotazo que, en un mundo-rock en el que se hiciera justicia, debería haber estado en todas las listas de lo mejor del año.
Añoro grupos como éstos, sí que existe un escena underground donde hay grupos que recogen este espíritu, el espíritu del rock and roll en definitva, pero poco asequible y en estado de marginación a nivel de conciertos (o macrofestivales del carajo), sobre todo en ciudades más alejadas de la capital. Raunch Hands forever.
 

lunes, 11 de enero de 2016

BLACKSTAR, ESTRELLAS NEGRAS POR LA MUERTE DE BOWIE


Desde que Bowie publicó su último disco "Black Star" no he parado de leer críticas que buscaban la destrucción del mismo a partir de primeras escucha o más bien "pre-escuchas" que arremetían con furia sobre él con poco fundamento. Otras, más sesudas, se refugiaban en la pedantería para acusar un Bowie pretencioso al que no le perdonaban que fuera una megaestrella del pop.  Es curiosa la perspectiva que está tomando en los medios la opinión sobre el último disco, tras su inesperada muerte, esos mensajes encubiertos que adelantaban su muerte, los temas escabrosos sobre ejecuciones o sadomasoquismo...Y es que vivimos tiempos de "primeras escuchas" de "primeras impresiones", que de manera tan precipitada (con un simple comentario en el facebook) nos permite mandar un disco a la papelera de reciclaje, muchas veces con toda la injusticia del mundo. ¿Dónde estaban los fans de Bowie? ¿Por qué hemos dejado que opinen otros? Muchos, ni comulgantes con Bowie en sus mejores tiempos. ¿Cuántos han valorado este disco en su justa medida? ¿No es acaso una maravilla ese arranque inicial con Blackstar? Detente el en minuto 4.40, en el que el tono dramática de una inminente ejecución da un giro de esperanza y color que sólo un genio es capaz de recrear con un talento compositivo fuera de lo normal. ¿Quién afronta temas oscuros como el sado o la castración con tal maestría? Podrías bailar "Tis a Pity She Was a Whore" hasta el final, sin imaginar el dolor y la oscuridad que lo fundamentan. Nadie va a separar "Lazarus", su siguiente tema, del vídeo clip que se ha difundido. Enorme, porque el talento Bowie  crecía delante de las cámaras. "Mirad arriba estoy en el cielo, tengo cicatrices visibles..." dice con la emoción de una persona que están convirtiendo una canción en su testamento. "Sue" es otro tema que dará que hablar a sus detractores por los arreglos digitales y electrónicos que tanto le critican, pero ahí está también Bowie, amenazante, convirtiendo el crimen en arte, peligroso e inquietante. En la misma línea se presenta "Girl Loves Me". Reconozco la poca conexión con estos temas, que muestran un Bowie experimental pero inquietantemente interesante, con el que sí conecto como fan, como he conectado tras años con su etapa "Berlin" que siempre me pareció fría y con poca alma. Porque todo se perdona cuando llego a un tema de la belleza y sensibilidad de "Dollar Days" y "I Can't Give Everything Away",  joyas, acentuadas por el saxo al que homenajea de principio a fin en el disco, instrumentos favorito del duque. Cuando publicó su anterior maravilla "The Next Day" dije que iba a ser el año de Bowie, me equivoqué, la negra suerte le tenía guardada otra ocasión. La muerte de Bowie me ha llegado en un día raro que me ha ayudado a afrontar la inesperada noticia con cierta calma, sus últimos disco daban pistas de que podríamos gozar de alguna obra maestra más, de un buen puñado de canciones maravillosas e irrepetibles. Espero que haya sido un descanso para él y se haya ido con la seguridad de haber contribuido a hacernos mejores personas con su música. 

lunes, 28 de diciembre de 2015

LISTAS 2015


Así despacho el año, robando la listas de otros, de otros a los que admiro y estimo por los buenos momentos que paso con ellos. Listas complementarias, que repiten lo mejor y que destacan en lo excepcional de sus diferencias. Este mundo en decadencia tiene sus banda sonora en los discos de Berrio, Dave Rawling...pero por encima de todo esta el rock and roll (will never die) y, en fin: Vivir. Feliz 2016.


Estas son las listas del 2015 (a ampliar a lo largo de estos días):

MI TOCADISCO DUAL ( 1, 2, 3, 4, 5,...y más)

REDONDO Y CON AGUJERO

IDIOT CIERZO

ON THE ROUTE

ESPACIO WOODY/JAGGER

101BLUESLLEGAR II

ROCK & SOUL

LOS HIJOS BASTARDOS DE H. CHINASKY

ROCK AND MORE BY ADDISON DE WITT

NIKOCHAN ISLAND

RIO ROJO

EXILE SH MAGAZINE

ROCKANDRODRILAND

MUSIC IS MY GIRLFRIEND

Y más que iré enlazando...

viernes, 11 de diciembre de 2015

BACK IN BLACK: JOHN LEE HOOKER, IT SERVES YOU RIGHT TO SUFFER

En noviembre de 1965 John Lee Hooker vuelve a entrar en los estudios de grabación con un reto fundamental: llevar el blues rural del Mississippi a lo más alto. De esta manera graba su mejor disco, uno de los más grandes de la historia de la música de raíces; olvídate de toda lo que has escuchado de él hasta ahora, de esos discos dulzones lleno de estrellas que babean junto a un anciano que desea dejar el futuro asegurada de su extensa familia. Esta es la Obra, es el Disco, una obra maestra rotunda. Con casi cuarenta años, revalorizado por el bum del folk, ficha para un sello tradicionalmente jazzístico, Impulse Records, y sin complejos se rodea de un elenco de músicos de estudio acostumbrados a grabar básicamente para auténticas leyendas del jazz. Son Barry Galbraith, guitarrista; Milt Hinton, al contrabajo; Panama Francis a la batería y con la colaboración en un tema del trombonista Dicky Wells (habitual en la banda de Count Basie en los años cuarenta). Hooker marca el tiempo, él es el jefe, ni de coña deja que un músico destaque dentro del concepto que va a defender durante el LP, es blues, primigenio básico, lleno de dolor y de boogie hasta los huesos. Ahí tenemos el arranque grandioso con la obscena “Shake It Baby”, sobrevive al minuto 2:02 tras ese grito de Hooker y el solo de guitarra, el fraseo del bluesman chulo que le habla a féminas cegadas por su boogie infinito, cómo calla a la banda, cómo la sube, me muero cada vez que lo escucho. “Country Boy” es el blues arrastrado que nadie en la historia podrá imitar, escobillas para la batería y voz temblorosa, estrictamente sexual, un tipo que canta para dar lástima y conseguir carne fresca,“soy un chico de campo, naufragando de ciudad en ciudad”. “Bottle Up & Go” es un tema que podrás escuchar en diversas versiones y con distintas letras a lo largo de su carrera, este es pausado y arrogante, el bluesman crecido ante músicos acostumbrados a partituras, tímidas guitarras de academia que se acercan de lejos a su Gibson destartalada y chillona. Cierra la cara con otra delicia, “You’re Wrong”, la interpretación bracea entre una sección rítmica sin fisuras, supeditada al hechicero, al hombre que les recuerda de la fuente que beben. Chapó al juego entre las dos guitarras, ahora para abajo ahora para arriba, le leche. “Sugar Mama” y “Decoration Day” tienen la misma estructura, fraseo de Hooker y posterior incorporación de la banda, ahí te das cuenta que es el tempo el que manda, ya tenemos a los músicos domados, Hooker es el rey del tempo, lo frena, lo acelera, con esa suavidad que necesitas escuchar una vez y otra para darte cuenta de su grandiosidad. “Money”, el tema de Bradford y Gordy se convierte en el boogie que nunca imaginaron sus autores, tosca, rocosa, con un trombón innecesario que apenas notas; a mí lo que me alucina es ese vibrato en la voz grave de Hooker, ese silencio de la banda en el puente, esa coda final, y otra vez el dominio del tempo. “It Serves You Right To Suffer” cierra y da nombre al disco, el hombre derrotado que merece todo lo que está sufriendo por su traición a la mujer que amó, el hombre que no pide el perdón, pide que llegue pronto ese final que le ahorre más dolor, si puede ser con algo de alcohol de alta graduación. Éste es mi disco de Hooker, éste es mi “back in black” imprescindible para cerrar el año.

domingo, 22 de noviembre de 2015

ZORA YOUNG & LITTLE MIKE AND THE TORNADOES: FRIDAY NIGHT (2015)


Salgo de mi desidia bloguera tras escuchar este el último trabajo de la vocalista Zora Young, natural de West Point, Mississippi, y heredera de las grandes voces negra de Chicago a mayor gloria de su reina absoluta Koko Taylor. "Friday Night" está grabado con la banda neoyorkina Little Mike and The Tornadoes, quizás la mejor banda de acompañamiento made in USA que exista; quién no haya escuchado su disco del 88, "After Hours" acompañando a Pinetop Perkins comete pecado mortal. Para empezar, esa portada, incide directamente en nuestra psique, claro homenaje al disco que John Mayall grabó con el pipiolo Eric "God" Clapton que dio a conocer a los Bluesbrakers en el 66. Justo homenaje a un disco que con versiones de clásicos del blues llega al número 6 en las listas de Reino Unido y situó al blues eléctrico por aquel entonces en la cima de los gustos musicales del público. Es eso que tiene el blues que a todos nos gusta, porque está en la esencia de todas las músicas, aunque al final preferimos la guitarra de Jimmy Page frente a la de Hubert Sumlin, la voz de Roger Daltrey antes que la de Howlin' Wolf o las teclas de Steve Winwood que ni de lejos le llegan a las de Otis Spann. Volviendo al disco, esto es una joya auténtica, un disco de inspiración absoluta, crece en su desarrollo, un auténtico movie record que desde ese shuffle inicial "I've Been Fool Too Long" salta a paisajes más cercanos al soul sureño como "A Fool's Lament"; llega la corazón de Chicago con una versión de Chester Burnett (aka Howlin Wolf), el "44 Blues", o aterriza en Memphis de la mano de "True Love is Hard To Find". Es ese hammond y unos maravillosos metales los que inciden en la calidad de un disco digno de estar en cualquier discoteca; no es música para puretas que dan palmas sentados en las butacas de un teatro, aquí hay corazón, es música de garito sin licencia y si no dónde mejor escuchar temazos de corte funky como "Friday Night", "I'm Good" o la versión de "Just Your Fool" del gran Little Walter. Justo homenaje a uno de los pianistas más grande de la historia, el nombrado anteriormente Otis Spann, en un tema compuesto para su esposa Lucille Spann, "Country Girl"; homenaje que repite en "Spann's Booggie", a mayor gloria del aclamado pianista Jim Mckaba que aquí se convierte en el músico central. Hoy en Sin Aliento me adelanto al blog hermano Blues x Blues, porque el blues es el sitio común, el lugar donde hay que volver, el principio de todo y posiblemente la meta de cualquier músico que se precie.