lunes, 23 de junio de 2014

RY COODER: RETROSPECTIVA DE SU OBRA (1)

Requisitos para leer la siguiente entrada: agenciarse una buena botella de tequila y afinar tu guitarra en sol abierto.
Para hablar de la obra del californiano Ry Cooder hay que tener una más que respetable lente de ojo de pez que pueda abarcar la amplitud de estilos que ha desarrollado, sus numerosas colaboraciones con otros artistas y su importante legado a otro arte como ha sido el de las bandas sonoras de películas. De todas sus facetas, la más notable, es indudablemente el gran legado que nos está dejando con sus trabajos en solitario. Más de una docena de discos desde los 70, con una última época en la que destaca con fuerza el mensaje y la vuelta a las raíces. Sirva esta primera incursión para poner al día una obra musical que sobrepasa el notable alto de media y que no debería faltar en tu colección.
1. Ry Cooder (1970). En apenas media hora Ry expone credenciales básicas que van a inspirar su obra: todo empieza con el blues, las canciones tienen que decir algo, es la guitarra el instrumento a través del que se expresa mejor y el estilo "slide" o "bottleneck" imprime el dramatismo que necesita para conectar con el público. Su voz es solvente pero entiende que mejorable, por eso en este caso como en casi todos cuenta con apoyo necesario que le permita demostrar su valía a la guitarra, mandolina o al bajo; para ello se asocia a los coros con la vocalista de color Gloria Jones (la que fue novia del dinosaurio del glam, Marc Bolan). Su gran cotización como músico entre el resto le permite hacer un disco sin ataduras, sin vista comercial y que hoy suena estupendamente, actual y muy coincidente con la obra que otros artistas contemporáneos pretenden en pleno siglo XXI. El comienzo del disco con una versión de un viejo tema del no menos viejo bluesman Tommy Tucker, "Alimony", presenta a un Ry deseoso de actualizar el blues más añejo, una buena sección rítmica con músicos reputados de grupos como International Submarine Band, Flying Burritos, Little Feat, Mothers Of Invention..No rehúye de lo eléctrico, no pierde la ocasión de presentarse como un músico identificado con el rock de los 70. Le sigue un tema poco conocido hasta ese momento de un bluesman imprescindible y recientemente rescatado por el sello Fat Possum, "France Chance", con la guitarra slide y la mandolina como base fundamental. La revisión de "One Meatball", un tema de Hy Zaret (Unchained Melody), es una de las joyas de la corona, un tema folk sobre la pobreza convertido en un clásico con unos estupendos arreglos de cuerda y la genialidad de Cooder a la guitarra slide. Woody Guthrie es un espejo donde hasta la actualidad sigue mirándose nuestro amigo; el tema en cuestión "Do-Re-Mi", mi favorito del disco, alegre, orquestado y cantado como si un Ray Davis curtido en las tabernas de Laredo se tratase. Este tema es imprescindible en sus directos, al que acompaña sabiamente el Flaco Jiménez, otro imprescindible. La relación de Ry Cooder con Randy Newman hace que me estremezca delante de la pantalla del ordenador y pide a gritos dedicarle un post que le haga debida justicia; el tema que elige de este genio es "My Old Kectucky Home", en la más pura tradición country rock. La preocupación de Ry Cooder por el débil, por el que menos tiene es evidente, y más teniendo en cuenta que de esos colectivos ha nacido una riqueza musical que ha servido de base para la música contemporánea, de ahí saca este viejo tema del folky de Blind Alfred Reed, "How Can a Poor Man Stand Such Times and Live?", pura protest song. El respiro llega de la instrumental "Avalaible Space", único tema firmado por Ry. Sonidos New Orleans, con esos típicos vientos para un tema de Leadbelly, el inquietante "Pigmeat". Nadie como el bluesman Arthur Blake para el ragtime, de él elige un temazo que refleja la miseria y la mala suerte del rechazado, "Police Dog Blues". En la tumba del bluesman John Estes hay escrito un epitafio que dice "...ya no voy a tener que preocuparme más del pobre John". El pobre John Estes es uno de los mejores bluesman de la historia, con unas letras que le hacen alcanzar la categoría de poeta, la versión de "Going to Brownsville" con mandolina y guitarra eléctrica podría haber figurado en un bonus track del stoniano "Exile...". El disco se cierra con uno de esos temas que engrandecen a la humanidad, "Dark Is The Night" del ciego Willie Johnson, en la versión de Ry Cooder es para que el viejo Johnson se remueva de orgullo en su tumba.

2. Into The Purple Valley (1971). El siguiente paso no deja a lugar a dudas; él va a lo suyo y nos vuelve a deleitar con versiones redondas de temas tradicionales maravillosamente arreglados; "How Can You Keep Moving (Unless You Migrate Too)" tema folky sobre el tema de la emigarción; "Billy The Kid", personaje insalvable sobre las leyendas del viejo oeste que traían al sistema de cabeza, siempre osados, aventureros y defensores de la libertad; mandolinas y guitarras para esta maravilla. Desconozco al tal Jesse Stone, pero la versión de Cooder  de su  "Money Honey" me trae claros aires de los Stones de Sticky Fingers y Exile y está claro que este tipo le cambio la vida al bueno de Kiz Richards. No es la primera vez que Ry le dedica un tema a un presidente, para bien o para mal, esta vez elige una versión de un calypso de un tal Fitz Mclean dedicado a Roosevelt, "FDR in Trinidad". "Teardrops Will Fall" es un bonito tema con aires soul, que no enseña un lado amble y romántico que no deja de tener ese aire country soterrado y de himno de taberna. Un viejo tema góspel con renovada ímpetu y originales arreglos de George Washignton Phillps (?) nos devuelve al Cooder tradicional, en busca de las raíces; curioso tema religioso este que escoge, donde se impone lo espiritual todas las enseñanzas del hombre. "On Monday" es un tema de ese monstro del folk blues que fue el eterno preso Leadbelly, otro poeta negro renovado por nuestro amigo con su sublime slide. En su recorrido por el cancionero tradicional no se iba a olvidar de Cash, de él interpreta "Hey, Porter" de cuando Johnny Cash estuvo sirviendo en el ejército de USA. La siguiente recuperación es de un músico del trópico llamdo Joseph Spence, en plan instrumental un tema que alcanza aires de pieza de música clásica en las prodigiosas manos de Cooder, "Great Dream from Heaven"."Taxes on the Farmer Feeds Us All" es una maravilla de tema country folk electrificado, alabanzas al "granjero que nos alimenta a todos". Broche de oro con Guthrie y su "Vigilante Man", el pueblo unido contra el opresor.
3. Boomer's Story (1972). Es el tercer capítulo de una trilogía perfecta, intachable y que pasa por una de las mejores cartas de presentación de un músico en la historia del rock. Gente como Jim Dickinson y Dan Penn se unen a la fiesta. Gran inicio de guitarra eléctrica que habla de trenes que atraviesan el país y chicas olvidadas en "Boomer's Story". La revisión eléctrica que hace del tema de Skip James, "Cherry Ball Blues" alcanza niveles magistrales que engrandecen al viejo músico negro, muerto en el olvido. "Crow Black Chicken" es un típico tema a lo Honky Tonk donde se mueve de manera ágil y efectiva, no me canso de escucharlo, tiene todo esas músicas por las que pierdo el norte. Vuelta a la mandolina, a los magníficos arreglos de piano y vientos que se van sumando en "Ax Sweet Mama", otra vez del bluesman John Estes. "Maria Elena" es una magnífica tonada mexicana que anticipa el gran homenaje que hará al país vecino durante toda su obra. Uno de los mejores temas de este trilogía es el de la versión de un tema que canta James Carr y que compone Dan Penn, "The Dark End Of The Street" y que da paso a la bella historia de "Rally 'Round the Flag", ecos de tristeza de la derrota Sureña en la guerra civil con Randy Newman al piano. "Comin' in on a Wing and a Prayer" y "President Kennedy" siguen la línea marcada de folk blues tradicional construidas bajo un muro de mandolinas y guitarras slide que hacen de este disco mi favorito de la trilogía. "Good Morning Mr. Railroad Man" es el tema de cierre de un disco donde, de manera especial brilla los arreglos de piano de Jim Dickinson.
Por sí solo estos discos podrían encumbrar la historia de nuestro hombre, pero ahí no se queda la cosa. Le sigue un periodo de apertura musical donde reinventa la tradición musical norteamericana, con algunos altibajos, algunas obras muy notables y con una recuperación final digna de los mejores, pero esa es otra historia.

miércoles, 11 de junio de 2014

HOLLIS BROWN, REINVENTANDO A LOS VELVET UNDERGROUND

Hollis Brown son una banda de NY que hace un rock estupendo, como corresponde a un grupo talentoso, joven y debutante. Su mejor materia prima la tienen en su álbum Ride On The Rain, un magnífico compendio de rock que deja sentir influencias de clásicos mayores como Stones, Byrds y The Band; este disco es su especial tributo a todas aquellas bandas que, sin duda, habrán apartado a estos chicos de esa vida vulgar y programada que nos envuelve cada día más. Jóvenes pero con una colección de discos envidiable a tenor de la música ante la que se rinden. Y a esto voy: ahora nos regalan una revisión del Loaded de los míticos Velvet Underground. ¿Necesita presentación semejante obra maestra? ¿Hay alguien que no haya amado y odiado al mismo tiempo este engendro parido por el maestro Reed? Porque, en eso no tengo duda alguna, el gran genio de VU fue Lou Reed; más en este disco del que se había encargado de borrar definitivamente a John Cale. Y es aquí donde empieza uno de los momentos claves de mi vida: el día que escuché el Loaded; porque además es el día que escuché por primera vez a VU. Siendo el disco más asequible de la banda maldita de NY, no me hizo falta hacer grandes esfuerzo para asimilarla. Luego, más tarde, llegué al Banana, White Light...y ya os podéis imaginar, sobran las palabras; pero eso es otra historia.
Ahora Hollis Brown (homenaje claro a alguien que me sé en el nombre) versionan el disco completo, pero al revés; es decir, empezando por esa maravilla melodía pop que es Sweet Nuthin' y acabando por otro tema de más calado pop si cabe, Who Loves The Sun. Y sí, imprimen fuerza, nervio y pelín de rabia a un disco con temas que funcionan como auténticos hits por separado. Los temas más populares, Sweet Jane (sin el arreglo inicial y en su versión completa) y el Rock And Roll son tratados con gran respeto y, sin bien ganan en instrumentación, echamos en falta la voz de Lou, llena de cinismo y prepotencia. Y la verdad es que casi que consiguen darle esa solidez que le faltaba a una banda llamada al fracaso desde que el propio Lou decide abandonarla antes de ver editado este disco. Esa magia aparece en este disco quizás por la manera de grabarlo; todos encerrados en un cuarto y del tirón (el cuarto que se puede ver en la portada)y además se nota que se lo están pasando pipa. Una delicia que hace más grande, si cabe, a un genio indiscutible e irrepetible.

domingo, 8 de junio de 2014

MANNISH BOYS: WRAPPED UP AND READY (2014)

 
Los Mannish Boys representan a la élite de músicos en la industria del blues, siete discos sobre sus espaldas que son siete soles; enciclopedia del Rythm Blues y discoteca básica para los enamorados de la música negra, del eterno "back to black". De costa a costa de los USA con el gran Sugaray Rayfordd a la voz y guitar héroes del nivel de Kirk Fletcher, Kid Ramos, Steve Freund; la crema de las seis cuerdas del momento. Con variaciones constantes en sus filas y colaboraciones estelares que entran y salen como en un banquillo de baloncesto, el denominador común es la calidad en todo lo que hacen; Jump Blues, West Coast, Soul Memphis, Chicago, Texas Blues...Pa' doctorarse en blues; mi disco blusero del año.
 

domingo, 1 de junio de 2014

BACK TO BLACK: LITTLE RICHARD'S GREATEST HITS, RECORDED LIVE

El fichaje del Sr Richard Penniman, alias Little Richard, para Okeh parecía el empujón que necesitaba el rockero tejano para impulsar una carrera que cada vez iba a menos; la máquina producir hits Motown y Stax acaparaban la listas de éxitos, tanto la de blancos como la de negros; los excesos que se le atribuían en todo vicio posible lo ponían en el ojo del huracán de una sociedad puritina y racista como la norteamericana, y que acabaría con una dolorosa expulsión de su propia iglesia al inicio de los años 70. Con semejante panorama al bueno de Richards no le queda otra cosa que embarcarse en constantes giras de salvaje rock and roll donde demostraba que había pocos que le pudieran hacer sombra sobre el escenario respaldado por un repertorio de infarto y por una banda de farloperos de lujo: Johnny Guitar Watson a la guitarra, Billy Preston al órgano, Eddie Fletcher al bajo y con la producción ese gánster músico que fue el gran Larry Williams. Y de aquí sala una auténtica obra maestra que junto al Live at The Apollo (1963) de James Brown, el Live At the Copa (1964) de Sam Cooke son piedras angulares de la historia del rythm & blues. Tenemos a un Little Richard en forma, relajado, dominando la situación; sin descanso se embarca en una sucesión de temas, sin pausa y unidos por su clásico "Ooooh My Soul!" o "My, my, my...!". El repertorio es tan grande y brutal que una vez pinchado el disco no hay manera de pausarlo: Lucille, Tutti Frutti, Miss Molly, Jenny Jenny, Who Lotta Shakin', etc. Grabado en directo en los estudios de la CBS de Hollywood en 1967; poco años después te lo podrías encontrar vendiendo biblias a domicilio para redimir sus pecados de rockero indomable.

domingo, 25 de mayo de 2014

SABINO MÉNDEZ Y EL DÍA QUE MURIÓ MARCELO MASTROIANNI

Si el principio de Justicia Universal es aplicable al rock 'n' roll, no encuentro mejor ocasión para reivindicar la poca justicia que se ha hecho con lo que considero una de las obras cumbres del rock en español, "El Día Que Murió Marcelo Mastroianni" de Sabino Méndez. Sabino es uno de los mejores letristas nacionales. Sabino es un músico clave de la movida musical de los 80. Sabino es el guitarrista que tocó con Loquillo y los Trogloditas en sus mejores años. Sabino es un genio. En este disco Sabino imprimió al rock hispano inteligencia, es un clásico en toda regla que en su actual reedición se escucha más actual que nunca; sólo encuentro este nivel en la obra de gente como Lapido, H. Röver y, quizás, Q. González. Un placer para las orejas, veamos:
 
1. Gracias, Público Inteligente. La primera en la frente; ironía brutal al star sistem en clave de blues. Nunca me creí esa historia de odio mortal entre Sabino y Loquillo; ambos complementarios y necesarios, uno tiene lo que al a otro le falta y viceversa. Desgaste, sí, y poco más. La postura intelectual de Sabino se aleja del arquetipo del líder rockero enfundado en cuero que idolatra a rebaños de fans para que sigan comprando sus discos y vengan a sus conciertos. Sabino se lanza sin paracaídas.
 
2. Los Buitres de Santa Coloma. ¿Quién se acordaba de Bowie y Lou Reed en los 90? "La vida puede acabarse cuando apenas aún empieza...". La visión pesimista de un mundo dominado por la idiotez que idolatra el consumo y encumbra al dinero como una deidad. Esos buitres los tenemos todos sobre nuestra cabeza. El mensaje inteligente y el rock and roll unidos como nadie lo había hecho antes, un clásico.
 
3. Bajando de la Fama (Al Fondo A La Derecha). Autobiografía pura, el fin de una generación que se acaba a pasos agigantadas; epitafio perfecto para una jet set de músicos venida a menos del panorama español, como a todos les llega la hora y no hay más remedio que aceptarlo: "Muchos de los que quiero están esperando que Dios les cierre el bar..."
 
  4. Macarras y Muñecas. En tono más distendido; el acercamiento gráfico perfecto de aquellas noches donde las drogas y el sexo sin medidas, complementaban a la música. A la medida de su alter ego "loco", pero que se guardó para darse un homenaje.
 
5. Princesa del Tatuaje. La literatura y el rock. "Debajo de una axila, si hubiera un apuro, puedes encontrar resumen abreviado del actual vigente código penal..." La obsesión por el tatuaje, la ironía sobre el exceso y el uso genial del idioma de Cervantes conjugado con el idioma de Chuck Berry.
 
6. Libertad Para Arruinarse Precozmente. La visión pesismita de Sabino me hace sospechar los estados de resaca en los que podría componer estos temas. Tema para ser cantado en barras de bar recordando a los que ya no están aquí, "y al final del camino que nos toco desgastar, pese a los esfuerzos no ver ningún más allá...", crónica anunciada del fracaso que estaba llamando a su puerta.
 
7. Enfermedades de Transmisión Sexual. Fan declarado de Paco Ibáñez, homenaje al bardo. Sin duda inspirada en el miedo a otro de los jinetes del apocalipsis de aquella década, en tono hilarante por supuesto.
 
8. El Compromiso Social del Artista, je, je, je. Dónde están los magníficos artistas en tiempos de males; "soy el artista preocupado socialmente, que mi guitarra alimente la fragua, sería alienarse si yo pido que el pueblo me page un descansito en Bahamas". Canción premonitoria ¿Hay algún artista por ahí...? No, parece que no.
 
9. Planeta Rock. Uno de los temas que recuperó en la reconciliación de "La Nave de los Locos"; insistiendo sobre el fin del sueño, camino de la depresión, nacido, sin embargo, para ser un himno.
 
10. Sin Novedad en el Paraíso. Su particular "Rock In The Free World", prácticamente un plagio si no fuera por la actitud nihilista y desesperanzadora que aporta al desmoronamiento de la raza humana. Los Montañas, banda soporte, se enfundan el traje de los Crazy Horses. Memento monumental del disco.
 
11. El Rock del Portal. Prolíficos son los rockeros argentinos que han sabido utilizar con acierto el idioma castellano en este estilo. Era lógico elegir una versión del gran Moris. Otra joya instrumentada magistralmente por los Montañas.
 
12. El Lado Más Bestia de La Vida. Esa versión que hace Albert Pla del "Walk On The Wilde Side" de Reed no gustó a puristas, esta reversión de Sabino es quizás más acertada por su dureza en los arreglos. Sabino nunca negó su admiración por la rumba catalana, la elección es cuestionable pero eso es lo que le da a este disco el nivel de obra maestra.
 
13. Rock And Roll Star. Entiendo el rechazo que puede crear la escucha de este clásico; toda la mala uva en un himno generacional, arreglos que convierten el sueño de adolescentes en un canto desesperado de fracaso y caída. No querrás volver a escuchar la versión de los Trogloditas.
 
14. Demoliendo Hoteles. Otra eminencia del rock argentino, Charly García. Para mayor gloria de los Montañas que no tienen otra opción que la de convertirse en la mejor banda soporte de la historia del rock español.
 
15. Bandera. Sí, porque ante el panorama desolador sólo queda izar banderas de horror,y no sé si es mejor vivir una "vida sin preguntas", porque las respuestas podrían matarnos. Punto y final.
 
Toda la mitología que acompaña a este disco: fracaso descomunal, nefasta promoción, quiebra de la compañía, desidia del autor, rechazo consensuada de la crítica más puntera, el "mal sonido" de los temas grabados en directo, y el efecto perjudicial que causó la muerte de Mastroinanni dos días después de su presentación en sociedad; no hacen sino engrandecer lo que puede ser uno de los cinco mejores disco de la historia del rock español que sobrevivirá a todas las modas y crisis, ya que en sí mismo es la banda sonora del fracaso de la humanidad que prevalece ahora más que nunca.
 
 

domingo, 18 de mayo de 2014

JOHN MAYALL: A SPECIAL LIFE


Premio a la persistencia, a ser fiel a sus propios principios; toda una vida dedicada a la música sin que se haya visto condicionado por las modas o las listas de ventas; trampolín de grandes músicos, pionero en modas (vestuario, portadas de discos, diseñando sus propias guitarras...); salvavidas para músicos a la deriva, predicador de blues, eterno jipi. Y si por si eso fuera poco, ¡discazo en el 2014!

miércoles, 7 de mayo de 2014

BACK TO BLACK: DEATH...FOR THE WHOLE WORLD TO SEE


Esto que empezó siendo una entrada homenaje al estupendo disco "Vivid" del 88 de Living Colour, ha dado un giro en el tiempo y, de los bonitos colores del New York de finales de los 80 nos vamos a la gris Detroit de finales de los 60: los hermanos Hackey discuten en el garaje de casa, no saben que hacer con su banda que se llama "Muerte", no saben quién va a escuchar ese rock acelerado, sus letras son políticamente incorrectas y , por sí fuera poco, son negros. En las estanterías tiemblan sus disco de Grand Funk Railroad y no vamos a encontrar las últimas producciones del hermano Stevie Wonder. Poco importa ya un documental, la reedición de sus canciones, el posible disco que dicen grabaran con la producción de Jack White; perdieron como los que más y poco compensa que se les haga justicia cuarenta años después, el tiempo no espera por nadie. La campaña publicitaria de "la banda que hacía punk antes de existir el punk" es lamentable y engañosa, me lo dicen los discos de la Velvet y The Stooges. Vender un grupo de estas características en estos tiempos no tiene un fin más allá del que puede provocar unas ventas decentes de sus reediciones en mundo que fagocita y tira a la basura casi al mismo tiempo.  Es posible, entonces, que no se valore la calidad de la banda sin que nos determine su anécdota vital, que no nos demos cuenta de la fuerza y energía que aportan; tanto que los imagino como una banda sonara perfecta para la revolución que nunca veremos. "Keep On Knockin", "Rock 'N' Roll Victim", "Freakin' Out" y "Politician In My Eyes" son temas de fantástico rock and roll que nacieron en ese garaje y murieron en él.