viernes, 21 de abril de 2017

CAVE STORY: WEST

Tengo muy presente lo poca actividad de este blog, en progresiva decadencia, quizás como todo en esta vida. Me asomo, cada vez menos, a pocos blogs que me parecen auténticos, muchos de ellos desapareciendo poco a poco en beneficio de otras vías como facebook, más en consonancia con la falta de rigor y profundidad que parece que atrae más al personal, es algo como un aquí te pillo aquí te mato. Por estoy por la labor de desconectar de esa vorágine que impone la actualidad, la actualidad musical y el continuo revival de grupos que también se las trae.
 Me fascina Portugal, y no conozco casi nada de ella, pero Caldas de Rainha debe ser una maravilla, y nombro esta ciudad porque de ahí son Cave Story. Su último disco, del 2016, del pasado octubre, es una maravilla. Se llama "West" y posiblemente hace referencia a la situación geográfica de Caldas, que forma parte de las llamadas "regiones del turismo del oeste". 
 Partiendo que son devotos absolutos del gran Jonathan Richman (le dedicaron un tema en el 2014, "Richman", sin ir más lejos) y que tienen bajo sus hombros el peso de influencias del post-punk más representativo como The Fall, han ido creando un sonido que progresivamente ha cuidado más la melodía frente a la furia de sus primeras grabaciones, hasta el punto que se parecen más a unos The Strokes antes de perder la chispa o dan un aire a los primeros discos de Blur, eso sí, sin perder su tono punk de esos grupos lo-fi de los 80-90. "West" es un disco sin desperdicio, de esos que marcan un debut (antes en su haber EPs y 7" nada despreciables que pueden disfrutar en su bandcamp). Riffs incisvos y predestinados a grabarse en la memoria como el tema de salida "Body Of Work" o "American Nights"; influencia de Replacements y Pavement en "Atlantic Town" o "Running With The Baguettes"; canciones que invitan a viajar y acercan al art-punk más lúdico como "Portable Property" o "Trying not to try" son razones más que convincentes de este grupo en alza.

lunes, 13 de marzo de 2017

INSTANT PARTY: GOOD TIMES FOR A CHANGE


Good Times For A Change es mi disco nacional del momento. Su fecha de realización es de diciembre del 2016, pero es ahora cuando José M. Romero, su máximo hacedor, empieza a presentarlo públicamente, para mí va a ser uno de esos discos de los que voy a tener que tirar durante todo el año. Desde que editara su disco homónimo en el 2012 no conocíamos nada de la banda sevillana Instant Party; ese disco ya estaba llena de canciones estupendas, como esas que se hacían antes, como las que se te pegaban en la piel y no querías que acabara nunca, emulando a héroes como Beatles, Kinks, Who (grupo que los inspira especialmente), vamos, para asaltar y reventar cualquier fiesta mod que se precie. La evolucíón en este disco se mide por una aproximación más clara hacia el folk americano, un punto más cercano al sonido "americana" que al swinging londinense, con arreglos y medios tiempos emuladores de los omnipresentes Wilco, Jayhawks, Byrds, Neil Young. Así mismo hay una refrescante reestructuración de la banda, incluyendo a Paloma Gómez a los teclados, Fátima Caballero en el violín, colaboraciones en la voz como los de Pilar Gómez (All La Glory), e incluso una sección de vientos tanto en algunas canciones del disco como en los directos. Todo esto unido conforma un disco cinco estrellas donde lucen temas que enganchan desde el arranque inicial en clave british soul de "Talkin' About You" o las maravillosas "Things" "A lotta distance", "Tennent's Girl", "Empty Glass", más Jayhawks y Wilco que en todo lo último grabado en los discos de los mencionados grupos; inevitable esa incursión psicodélica en "Stoned", rindiendo cuentas Daltrey y compañía; que cerquita está de la estela de otro referente como Lennon cuando se enfrenta a baladas de gran calado en el disco como "Chelsea Room" y sobre todo la genial "If Only". Si tuviese que elegir un tema, de esos que no te sacas en una eternidad de la cabeza, es "Just Another Day Begins" en formato de dúo con la conexión All La Glory de Pilar Gómez, un tema para reventar pistas de baile y terrazas de verano si estuviésemos en un mundo justo.  Ver su presentación en directo el pasado domingo en la Sala X de Sevilla fue el punto decisivo que me hace pensar el grado de humildad, sencillez, honradez y talento tiene este banda; en un ambiente amigable, casi familiar José se presentó, con las canciones de su último y del anterior disco (revisitado y poniéndolo en el sitio que merece) con una banda que empieza un rodaje prometedor, sin aires de grandeza, como un antihéroe del rock and roll y con la necesidad vital de compartir la emoción que tiene de sobra cada uno de estos once temas de "Good Times For A Change".

martes, 7 de febrero de 2017

TY SEGALL: TY SEGALL (2017)



Poco más de una década desde que el californiano veinteañero Ty Garrett Segall publicara su primer disco homónimo, nos aborda con su disco más redondo hasta el momento, a mi parecer el mejor de su carrera en solitario (participa en múltiples e interesantes proyectos como  Fuzz, Broken Bat and GØGGS, The Traditional Fools, Ty Segall Band...). Las canciones rompen con la opacidad de su anterior "Emotional Mugger" o con el tremendo glam rock de su magnífico "Manipulator", barroco a más no poder y donde lleva al técnica de los overdubs al extremo. Si en este "Ty Segall" sigue sin resolver su dependencia enfermiza de los overdubs, es verdad que las canciones son más directas, asequibles, pop sin perder la rabia garagera de la que tanto presume. Steve Albini produce, él sabe como canalizar la furia post-adolescente y darle forma hasta crear discos que alcanzan el nivel de clásicos en la música contemporánea. Garrett huye de etiquetas y es capaz de dar giros insospechados a las canciones, de pronto entra en un riff primo hermano de Black Sabbath, pasa a la abstracción sónica de Syd Barrett (curioso parecido con su nombre) y termina con el rock sensual del Mark Bolan de T-Rex o la genialidad del cabaret - pop de los Kinks. Así nos entrega nueve temas, casi diez, si incluimos la broma final del corte diez, "Untlited", un amago de canción de apenas diez segundos; nueve temazos de rock que arrancan con "Break a Guitar", donde se doblan las guitarras de Emmett Kelly y Ty Seggall, dejando un tema que firmaría un rejuvenecido Tony Lommi a ciegas. Cada tema es un portento de imaginación propia de un tipo que ha absorbido todas las músicas posibles y da con sensaciones alternativas como el puro acelero que supone "Freedom". Da rienda suelta a su lado más glam en "Warm Hands (Freedom Returned)", con ese desborde de guitarras que esculpen el  tema más largo del disco, acabando en un experimento más que serio de rock progresivo, ¿su próximo disco?. Uno de mis temas favoritos del disco es "Talkin", prodigioso es el solo guitarra que alumbra esta canción de claro corte country rock deudora de la escuela de los "caballos locos". Subida de adrenalina, con los desdobles guitarreros y riffs de infarto de "The Only One". En una reciente entrevista de Mojo a Steve Albini, leí que con el tiempo tenía casi claro que la mejor banda de todos los tiempos eran los Ramones, y eso se palpa en los arreglos de la desquiciante "Thank you Mr K". Me pasa que a medida que escucho este disco me acuerdo del "doble blanco" de los Beatles, de esas melodías escondidas, y otras veces demasiado desnudas, de los falsetes de John Lennon y de las acústicas de McCartney; los tres temas que vienen a continuación son de lo mejor que he escuchado en lo que llevamos de año, ese Segall más sosegado es capaz de articular temas que demuestran que estamos ante uno de los músicos con más talento del momento: la perezosa balada homenaje a su chica "Orange Color Queen"; la extraordinaria "Papers" donde se encuentra esas aristas más barrettianas, con la incursión de unas bellísimos arreglos de teclas y, por último,"Take Care (To Comb Your Hair)", bonita hasta el infinito, esta me la llevaba yo al "Revolver" del siglo XXI con los ojos cerrados. Su mejor disco, Segall firma su primera obra maestra; la esperaba, no tan pronto, pero la esperaba. 

domingo, 22 de enero de 2017

BACK TO BLACK: BUDDY MILES. WE'VE GOT TO LIVE TOGETHER




Antes de este disco, Buddy  Miles, más conocido como el último batería de Hendrix, arrastraba tres discos históricos e imprescindibles en la historia del soul: Expressway to Your Skull, Electric Church, y Them Changes; por medio quedan sus colaboraciones con bandas del calibre de Electric Flag, Santana o el antes nombrado guitarrista de Seatlle. We Got To Live Together es un regalo para los oídos, una descarga de heavy soul que trataba los nuevos sonidos imperantes en la comunidad negra que asumía sin complejos y con orgullo su reinado en el pop con figuras ilustres que se revelaban ante la dictadura del mainstream que imponía Motown o Stax. Un disco libre y pretencioso que juguetea con éxito en ese objetivo de unificar las distintas ramas de la música negra, haciendo paradas en el jazz, gospel y funk sin llegar a aburrir, haciendo que una escucha del mismo hoy por hoy lo sitúe dentro del sonido más vigentes y actualizado. "Runnaway Child" se adentra desde ese funeral a Beethoven en todas las cualidades amplificadas del soul más "pesado" y extremista, muy influido por ese estilo que Hendrix trataba de imponer con su "Banda de Gitanos". El disco se graba en plena tragedia de desaparición del guitarrista y por tanto es una especia de hermano pequeño y quizás más redondo que los "Cry Of Love" y "Rainbow Bridge" que nos deja Hendrix como últimos discos comestibles de su discografía póstuma. La voz de Miles no tiene gran variedad de registro pero la imaginación de los temas que acomete la engrandecen, y en este "Walking Down The Highway" se abre paso dando ideas para unos posteriores Earth, Wind & Fire. El genio de Miles iba más allá de sus excesos vocales o el barroquismo de su batería, nos demuestra que no anda manco con la guitarra y accede a hacerse los solos del descomunal instrumental "Easy Greasy", del blues al funk con un elenco de músicos de ensueño. Éste da paso a una entrada con el famso riff de "Killing Floor" de Howlin' Wolf, que Buddy Miles transforma a su manera con un resultado magistral y dando lugar a su obra maestra "We Got To Live Together", un tema que puede entrar por derecho propio a codearse dentro de los mejores temas negros de la historia del rock. Su continuación es una desbordante versión del "Take It Off Him & Put It On Me" de Joe Tex que pone la guinda a este imprescindible de la música negra, que en penas media hora te sitúa en el séptimo cielo. Es mi primer disco del año, de este año que musicalmente me inspira muy poco y del que creo que voy a tener que echar mano del baúl de los recuerdos para sustituir. Back to black forever!