lunes, 13 de marzo de 2017

INSTANT PARTY: GOOD TIMES FOR A CHANGE


Good Times For A Change es mi disco nacional del momento. Su fecha de realización es de diciembre del 2016, pero es ahora cuando José M. Romero, su máximo hacedor, empieza a presentarlo públicamente, para mí va a ser uno de esos discos de los que voy a tener que tirar durante todo el año. Desde que editara su disco homónimo en el 2012 no conocíamos nada de la banda sevillana Instant Party; ese disco ya estaba llena de canciones estupendas, como esas que se hacían antes, como las que se te pegaban en la piel y no querías que acabara nunca, emulando a héroes como Beatles, Kinks, Who (grupo que los inspira especialmente), vamos, para asaltar y reventar cualquier fiesta mod que se precie. La evolucíón en este disco se mide por una aproximación más clara hacia el folk americano, un punto más cercano al sonido "americana" que al swinging londinense, con arreglos y medios tiempos emuladores de los omnipresentes Wilco, Jayhawks, Byrds, Neil Young. Así mismo hay una refrescante reestructuración de la banda, incluyendo a Paloma Gómez a los teclados, Fátima Caballero en el violín, colaboraciones en la voz como los de Pilar Gómez (All La Glory), e incluso una sección de vientos tanto en algunas canciones del disco como en los directos. Todo esto unido conforma un disco cinco estrellas donde lucen temas que enganchan desde el arranque inicial en clave british soul de "Talkin' About You" o las maravillosas "Things" "A lotta distance", "Tennent's Girl", "Empty Glass", más Jayhawks y Wilco que en todo lo último grabado en los discos de los mencionados grupos; inevitable esa incursión psicodélica en "Stoned", rindiendo cuentas Daltrey y compañía; que cerquita está de la estela de otro referente como Lennon cuando se enfrenta a baladas de gran calado en el disco como "Chelsea Room" y sobre todo la genial "If Only". Si tuviese que elegir un tema, de esos que no te sacas en una eternidad de la cabeza, es "Just Another Day Begins" en formato de dúo con la conexión All La Glory de Pilar Gómez, un tema para reventar pistas de baile y terrazas de verano si estuviésemos en un mundo justo.  Ver su presentación en directo el pasado domingo en la Sala X de Sevilla fue el punto decisivo que me hace pensar el grado de humildad, sencillez, honradez y talento tiene este banda; en un ambiente amigable, casi familiar José se presentó, con las canciones de su último y del anterior disco (revisitado y poniéndolo en el sitio que merece) con una banda que empieza un rodaje prometedor, sin aires de grandeza, como un antihéroe del rock and roll y con la necesidad vital de compartir la emoción que tiene de sobra cada uno de estos once temas de "Good Times For A Change".

martes, 7 de febrero de 2017

TY SEGALL: TY SEGALL (2017)



Poco más de una década desde que el californiano veinteañero Ty Garrett Segall publicara su primer disco homónimo, nos aborda con su disco más redondo hasta el momento, a mi parecer el mejor de su carrera en solitario (participa en múltiples e interesantes proyectos como  Fuzz, Broken Bat and GØGGS, The Traditional Fools, Ty Segall Band...). Las canciones rompen con la opacidad de su anterior "Emotional Mugger" o con el tremendo glam rock de su magnífico "Manipulator", barroco a más no poder y donde lleva al técnica de los overdubs al extremo. Si en este "Ty Segall" sigue sin resolver su dependencia enfermiza de los overdubs, es verdad que las canciones son más directas, asequibles, pop sin perder la rabia garagera de la que tanto presume. Steve Albini produce, él sabe como canalizar la furia post-adolescente y darle forma hasta crear discos que alcanzan el nivel de clásicos en la música contemporánea. Garrett huye de etiquetas y es capaz de dar giros insospechados a las canciones, de pronto entra en un riff primo hermano de Black Sabbath, pasa a la abstracción sónica de Syd Barrett (curioso parecido con su nombre) y termina con el rock sensual del Mark Bolan de T-Rex o la genialidad del cabaret - pop de los Kinks. Así nos entrega nueve temas, casi diez, si incluimos la broma final del corte diez, "Untlited", un amago de canción de apenas diez segundos; nueve temazos de rock que arrancan con "Break a Guitar", donde se doblan las guitarras de Emmett Kelly y Ty Seggall, dejando un tema que firmaría un rejuvenecido Tony Lommi a ciegas. Cada tema es un portento de imaginación propia de un tipo que ha absorbido todas las músicas posibles y da con sensaciones alternativas como el puro acelero que supone "Freedom". Da rienda suelta a su lado más glam en "Warm Hands (Freedom Returned)", con ese desborde de guitarras que esculpen el  tema más largo del disco, acabando en un experimento más que serio de rock progresivo, ¿su próximo disco?. Uno de mis temas favoritos del disco es "Talkin", prodigioso es el solo guitarra que alumbra esta canción de claro corte country rock deudora de la escuela de los "caballos locos". Subida de adrenalina, con los desdobles guitarreros y riffs de infarto de "The Only One". En una reciente entrevista de Mojo a Steve Albini, leí que con el tiempo tenía casi claro que la mejor banda de todos los tiempos eran los Ramones, y eso se palpa en los arreglos de la desquiciante "Thank you Mr K". Me pasa que a medida que escucho este disco me acuerdo del "doble blanco" de los Beatles, de esas melodías escondidas, y otras veces demasiado desnudas, de los falsetes de John Lennon y de las acústicas de McCartney; los tres temas que vienen a continuación son de lo mejor que he escuchado en lo que llevamos de año, ese Segall más sosegado es capaz de articular temas que demuestran que estamos ante uno de los músicos con más talento del momento: la perezosa balada homenaje a su chica "Orange Color Queen"; la extraordinaria "Papers" donde se encuentra esas aristas más barrettianas, con la incursión de unas bellísimos arreglos de teclas y, por último,"Take Care (To Comb Your Hair)", bonita hasta el infinito, esta me la llevaba yo al "Revolver" del siglo XXI con los ojos cerrados. Su mejor disco, Segall firma su primera obra maestra; la esperaba, no tan pronto, pero la esperaba. 

domingo, 22 de enero de 2017

BACK TO BLACK: BUDDY MILES. WE'VE GOT TO LIVE TOGETHER




Antes de este disco, Buddy  Miles, más conocido como el último batería de Hendrix, arrastraba tres discos históricos e imprescindibles en la historia del soul: Expressway to Your Skull, Electric Church, y Them Changes; por medio quedan sus colaboraciones con bandas del calibre de Electric Flag, Santana o el antes nombrado guitarrista de Seatlle. We Got To Live Together es un regalo para los oídos, una descarga de heavy soul que trataba los nuevos sonidos imperantes en la comunidad negra que asumía sin complejos y con orgullo su reinado en el pop con figuras ilustres que se revelaban ante la dictadura del mainstream que imponía Motown o Stax. Un disco libre y pretencioso que juguetea con éxito en ese objetivo de unificar las distintas ramas de la música negra, haciendo paradas en el jazz, gospel y funk sin llegar a aburrir, haciendo que una escucha del mismo hoy por hoy lo sitúe dentro del sonido más vigentes y actualizado. "Runnaway Child" se adentra desde ese funeral a Beethoven en todas las cualidades amplificadas del soul más "pesado" y extremista, muy influido por ese estilo que Hendrix trataba de imponer con su "Banda de Gitanos". El disco se graba en plena tragedia de desaparición del guitarrista y por tanto es una especia de hermano pequeño y quizás más redondo que los "Cry Of Love" y "Rainbow Bridge" que nos deja Hendrix como últimos discos comestibles de su discografía póstuma. La voz de Miles no tiene gran variedad de registro pero la imaginación de los temas que acomete la engrandecen, y en este "Walking Down The Highway" se abre paso dando ideas para unos posteriores Earth, Wind & Fire. El genio de Miles iba más allá de sus excesos vocales o el barroquismo de su batería, nos demuestra que no anda manco con la guitarra y accede a hacerse los solos del descomunal instrumental "Easy Greasy", del blues al funk con un elenco de músicos de ensueño. Éste da paso a una entrada con el famso riff de "Killing Floor" de Howlin' Wolf, que Buddy Miles transforma a su manera con un resultado magistral y dando lugar a su obra maestra "We Got To Live Together", un tema que puede entrar por derecho propio a codearse dentro de los mejores temas negros de la historia del rock. Su continuación es una desbordante versión del "Take It Off Him & Put It On Me" de Joe Tex que pone la guinda a este imprescindible de la música negra, que en penas media hora te sitúa en el séptimo cielo. Es mi primer disco del año, de este año que musicalmente me inspira muy poco y del que creo que voy a tener que echar mano del baúl de los recuerdos para sustituir. Back to black forever!



viernes, 30 de diciembre de 2016

LISTAS 2016


No podía faltar, es mi pequeño homenaje, una forma de agradecer a todos esos que tan generosamente comparten su sabiduría y conocimiento musical. Aquí están algunas de las listas de blogs, webs y revistas que sigo durante todo el año. Yo, que soy incapaz de hacer una lista sin arrepentirme a los treinta segundos, no dejo de admirar la maestría que tienen otros de hacer listas musicales de todos los colores y un año más las robo para que los que os apetezca visitarlas. Aquí os dejo los enlaces a sus blogs o webs; está claro que nos están todas y que las iré ampliando estos días. Así que, a todos los enlazados, sois la caña,  muchas gracias y feliz año 2017, que no pare la música. 












...Y ALGUNOS MÁS QUE IRÉ INCLUYENDO...MIL GRACIAS...DE CORAZÓN

viernes, 2 de diciembre de 2016

THE ROLLING STONES: BLUE & LONESOME (2016)





Aunque hoy es el día del estreno, ya hemos leído/oído opiniones para todos los gustos , más o menos fundamentadas, y algún que otro encendido debate. Éstas oscilan entre reconocer el disco como el mejor en 40 años de los Stones o en un desacierto provocado por la falta de inspiración que arrastran las últimas décadas. No me sorprende el vapuleo al que el respetable va a someter a este Blue Lonesome, casi es mejor que a la gran indiferencia en la que sumieron el último y mejor disco en solitario de Keith Richards, "Croseeyed Heart" del 2015. Pero vamos a lo que vamos ¿era necesario este disco? Probablemente no, es posible que los Stones ya no sean en sí necesarios, pero ahí están imperturbables e incansables. Por tanto, qué hay en este disco. Lo que hay es una recopilación de lo más acertada del mejor blues eléctrico de Chicago, un disco hecho con ganas de divertirse, teniendo previsto las críticas -malas-; lo cual al mismo tiempo le ha dado alas. Me parece un disco entretenido, digno dentro de la carrera de los Stones, y, esperanzador ¿No es esta la senda que eligieron en los 60 al empezar que los llevó a ser la banda más grande del universo? Os imagináis un disco enorme dentro de algunos años tras recuperar esa senda olvidada. Ilusiones a parte, entremos en el contenido: un enorme homenaje al mejor armonicista de la historia y a uno de esos bluesmen que hicieron del blues su estilo de vida, el gran Little Walter. Se lleva la palma con los temas "Just your Fool" (de 1960), "Blue and Lonesome" (1959), "Hate To See You Go" (1955) y "I Gotta Go" (1955 ); el tema "Ride 'Em On Down" (1955), de Eddie Taylor; dos temas escritos por Willie Dixon: "Just Like I Treat You" (grabado por Howlin' Wolf en 1961) y "I Can't Quit You Baby" (en la voz de Otis Rush -1956); la canción "Commit A Crime" (Howlin' Wolf - 1966); y los temas "All Of Your Love" (Magic Sam - Samuel Maghett, 1967); "Everybody Knows About My Good Thing" (escrita por Miles Grayson y Lermon Horton y grabada por Little Johnny Taylor en 1971); "Hoo Doo Blues" (compuesta por Otis Hicks y Jerry West y grabada por Lightnin' Slim en 1958), "Little Rain" (con letra de Ewart.G.Abner Jr. y Jimmy Reed, y grabada en 1957 por Jimmy Reed). El denominador común es la sensación de directo que da el disco, el gran trabajo de la sección rítmica (mención especial al sonido  marca  Charlie Watts)y la genial voz de Jagger. Jagger está estupendo, en forma se desborda cuando arremete por Howllin Wolf y se contiene cuando le toca por Jimmy Reed. No son virtuosos de los instrumentos respectivos y esos los hace más cercanos y creíbles. Me alegro de que se hayan acordado de Clapton en el tema principal, el mejor ejemplo e ilustre de los pioneros del blues blanco de los 60; cuando en los clubs londinense y en los teatros más grandes al público se le caía la baba escuchando a Willie Dixon o Sonny Boy Williamson. El disco fuera de las listas de lo mejor del año, debido a "cómo", "cuándo" y "por quíen" es una gozada y merece un hueco en cualquier colección de "sus satánicas".




 

viernes, 14 de octubre de 2016

LUKE WINSLOW KING: I'M GLAD TROUBLE DON'T LAST ALWAYS

Los acontecimientos traumáticos que tienen lugar en la vida de muchos artistas han dado lugar a estupendos discos, y, digámoslo así, dolorosos de digerir por lo duro de las vivencias (dos ejemplos recientes lo tenemos en las últimas obras de Nick Cave y David Bowie, esta última traumática hasta para nosotros mismos). Ni mucho menos las experiencias últimas de Mr King son comparable a la de los artistas nombrados, pero sí son claras detonantes para disfrutar de uno de los discos más exquisitos que se han editado en lo que llevamos de años. Tras la separación de su esposa, percusionista y vocalista de en su propio grupo, y los problemas con las drogas que lo llevaron a la cárcel, ha parido su mejor disco por el momento, donde vuelve a esa magnífica fusión de blues, folk, jazz,  cocinado al mismo ritmo que se haría un buen guiso de gumbo con gambas en su querida New Orleans. Con una vertiente más eléctrica, una banda más agresiva y canciones que rompen con el perfil de chico bueno que nos presentaba en sus disco anteriores consigue  hilar sobre las bases fundamentales de las raíces de la música americana un disco notable y de amble escucha. Arranca en "On My Way" con un elemento familiar y que domina a la perfección, un solo de "slide guitar", heredado de su querido Blind Willie Johnson, para adentrarse en ese góspel de lo más molón, que sólo podría hacer un blanco sin caer en el ridículo. "I'm Glad Trouble Don't Last Always" es su grito de guerra en el disco, una manera de mandar al carajo todos los problemas que vienen y quedan por venir y lo hace al golpe de su espectacular slide que se ensalza en un duelo con el resto de la banda, el chico bueno nos enseña su lado más "oscuro". Nunca le pierde la sonrisa a la vida a pesar de que en "Change Your Mind" se percibe el agrio sabor de la derrota y el rencor, si cambias podríamos empezar de nuevo, en referencia directa a la que hasta ahora fue su chica y mano derecha en lides musicales. "Heartsick Blues" es esa recreación del folk de preguerra, es esa canción que habla de la frialdad de la distancia, de la imposible reconciliación tras el dolor, blues por su tristeza que no por su estructura en sí. Qué bien se explica la desesperación con el blues, en ese estilo propio de la rumba  nos planta "Esther Please" muy cercano al clásico de Howlin' Wolf "Killin' Floor". Otro de los temas estrellas, "Watch Me Go", insiste sobre lo mismo y que nadie dude del carácter conceptual del disco; impresionante hammond de acompañamiento y pelos de punta con el bottleneck marca de la casa. "Act Like You Love Me" despierta el lado irónico, haz como si me quisieras y úsame, ahora tenemos a Luke haciendo de un Ray Charles pálido, espectacular, este tema no se ha podido grabar si no es con todos lo músicos a la vez en la pecera. Quizás, como en todo el amargo proceso de separación donde suele llevarse uno grandes decepciones con las personas, su única salida haya sido la propia ciudad de la que se enamoró una vez por accidente, Louosiana (cuentan que tuvo que pasar días en ella ya que en un concierto le robaron todas la pertenencias); a ella le dedica el magnífico "Louisiana Blues" de Muddy Waters. Esperanzador final con ese "No More Crying Today", casi reggae mezclado con un inmenso soul nacido de la  fusión de todas la culturas que puedan entrar por los siglos y siglos en la cabeza de este músico colosal, y lección final magistral de slide. Un disco que a servido de tabla de salvación a Luke Winslow King, y del que hemos salido ganando los demás, así de jodida es la vida.

martes, 27 de septiembre de 2016

DEX ROMWEBER: CARRBORO (2016)

Dex Romweber tiene un lugar de honor en este blog; en su música están la mayoría de las etiquetas que conforman mis gustos musicales. Tanto su obra con el grupo de culto Flat Duo Jet (revisados por en SinAliento en su momento) como sus últimas producciones a dúo con su hermana, son discos esenciales si el rock and roll forma parte de tu fuente de energía vital. Ahí está este cincuentón con su Danalectro blanca y negra, con voz de tenor, renaciendo en las cenizas de Gene Vicent o Elvis, en su lado más oscuro y primitivo o resucitando al mejor Screamin' Jay Hawkins. El título del álbum hace referencia al pueblo donde nació en Carolina del Norte, "Carborro" de apenas quince mil habitantes. Sorprendente el repertorio elegido, donde los temas propios se cruzan con algunas versiones que conviene comentar. En primer lugar, un tema espléndido, una obra maestra en toda regla, "I Had A Dream" de Findlay Brown, al que no he tenido el gusto de escuchar hasta anteriormente pero del que merece la pena investigar algo más a partir de ahora. Igualmente no defrauda con la versión del standard "Smile", del inmortal Chaplin, un tema que te va a venir a la cabeza desde los primeros acordes. "Nightide", "My Funny Velntine", "Midnight At Vic's" y "Out Of The Way" son los instrumentales del disco, dejando patente que el estado vecino de Carolina del Sur fue la zona en el este en USA de mayor arraigo de la música surf. El resto de los temas es su visión bestia y garagera del legado de Johnny Cash, y dese luego que van quedando pocos  tipos como éste que son capaces de acompañarse de un solo instrumento y poner los pelos de punta como con el tema de cierre "Tell Me Why I Do". Su guitarra clavada en la tierra que lo vio nacer, un superviviente que nunca defrauda.