martes, 12 de julio de 2016

LA BIG RABIA: LA BIG RABIA 2016

La Big Rabia es toda una referencia en latinoamérica, reúnen toda la furia y el dolor con que una tierra de tantos años de opresión se identifica como herramienta de sublimación una herida abierta permanentemente. De origen chileno, eligen el bolero como arma arrojadiza y elemental para manifestarse emocionalmente, estilo musical con el que cruzan todo lo que se mueva en el compás 4/4 y esto es blues de los pantanos, phiscobilly, rumba, surf.. Su camino tuvo a bien de cruzarse con el de Pedro de Dios (Guadalupe Plata) que se desplaza hasta Chile para producir su homónimo tercer disco y el resultado es un trabajo redondo donde el concepto de sonido directo, crudo y desnudo se impone, consiguiendo canalizar toda esa furia con mayor contención y elegancia que en anteriores grabaciones. El dolor de la pérdida y la locura del desamor hasta la enajenación, son los ejes principales de las canciones. La guitarra de Perico aparece en cuatro temas elevando a una potencia mayor el sofoco e hipnotismo del disco; temas como Blues Malo, Perdida, Quiero Paz, Dime tienen un efecto fulminante en el estado de ánimo, conjurando demonios y mala leche. Herederos directo del arte de Lucho Gatica y The Cramps, este dúo formado Sebastián Orellana (guitarra) e Iván Molina (batería), son la banda sonora perfecta de cualquier psicópata no correspondido, el calor de estos días hará el resto.

domingo, 5 de junio de 2016

WILLIAM BELL: THIS IS WHERE I LIVE

Le veo a esta vuelta del gran William Bell similitudes con aquel regalo que nos dejó Pops Staples en ese testamento sonoro que fue "Don't Lose This" del 2015. Desde luego no se trata de grabaciones rescatadas, esto tiene más redondez, esto es un disco rotundo e inmenso con la brillante producción de John Leventhal. Es el disco soul del año, es un regalo para nuestros oídos, es un ponerte los pies en la tierra, nutrientes para nuestra alma llena de dudas.
 William Bell es mi favorito de los "four fabs" (junto a Cropper, Hayes y Porter) que definieron el sonido soureño y crudo de Stax. Su presencia en el sello de Memphis fue una fuente de éxito y calidad que ha trascendido  hasta la actualidad con numerosas versiones e interpretaciones de sus temas por estrellones del pop (The Byrds, Cream, George Faith, Billy Idol..). Píllate "The Soul Of  Bell", "Wow" y "Bound to Happen" y estarás en el camino.  Estamos ante un disco que no tiene nada que ver con el renacimiento actual de la música negra, ese neosoul tan forzado y previsible. Esto es alimento y descanso para el alma, es reecontrarse con uno mismo, es brisa fresca de las terrazas en verano en el Sur.
De las baladas a los medios tiempos y vuelta a empezar, revisiones de temas y gloria bendita como es ese inicio con "The Three Of Me": Last night I had a dream/ and there were three of me/There was the man I was The man I am/ And the man I want to be...ahí queda eso. La revisión de temas como "Born Under Bad Sing" es la apuesta definitiva de un hombre sabio desde la perspectiva joven de Levanthal, respetuoso con la leyenda pero que deja caer su impronta con una inteligencia tremenda; ha contenido los metales y ha montado los temas sobre riffs de guitara cropperianos. Aquí los temas están firmados por un trío increíble para los tiempos que corren Bell- Marc Cohn - Levanthal, salvo la nombrada "Born..." y la versión del folky Jesse Whichenster "All Your Stories". También tenemos composiciones de la parejita Levanthal - Rossana Cash (su señora esposa), que da como resultado esa maravilla de "Walking In The Tightrope". Insisto en que este disco es muy grande, es mi disco para los próximos meses, un salvavidas, una medicina, una respuesta...

martes, 3 de mayo de 2016

MORELAND & ARBUCKLE: Promised Land Or Bust (2016)

Aaron Moreland y Dusty Arbuckle son los dos miembros fundadores de este magnífico grupo de raíces americanas, renovador del blues y del southern rock que atesoran una buena lista de discos donde la frescura, la juventud y el respeto por la música de sus antepasados  son sus mejores avales. La evolución clara desde su disco debut, Canney Valley Blues (2005), donde prácticamente se presentaban como un formato tradicional de blues acústico guitarra-armónica, hasta este Promised Land Or Bust editado en Alligator Records les convierte en una banda que puede contentar a los más exigentes paladares rockeros. La fuerza de sus temas, subrayadas por la explosiva armónica de Dusty (también genial vocalista) y las guitarras de Arbuckle han tomado cada vez un formato más cerca del hard rock  rock americano más clásico, pero es en la interpretación de los temas más bluseros, donde marcan la diferencia, donde alcanzan mayor intensidad con ese sonido típico del raw-blues más letal. Así,en este disco, tenemos temas como "Take Me With You", "Hannah", "Long Away From Home" que estaría del lado de ese hard rock más mainstream que me aleja un poco; temas de corte más "americana" como "Mounth Confort" y "Waco Avenue" donde dan rienda suelta a su lado más folky; y la caña a la que nos tienen acostumbrado con esos pildarazos de booggie sobreamplificado como si de si de unos renacidos y embrutecidos Canned Heat se trataran en temas como "Mean and Evil", "Long Did I Hide It" y "I Am King Bee" (rescatando al gran Slim Harpo). Si escuchas el tema, por cierto ¡menuda bomba!,  "When The Lights Are Burning Low" ahí se vuelca todo lo dicho. El grupo lo puedes ver, igualmente, encabezando carteles de rock más extremo que del blues más ortodoxo, por algo será. De todas maneras, advierto, que si algún promotor quiere traerlos pero no le alcanza para su caché, que no se olviden  que aquí, en el blues más killer, tenemos a los magníficos Blas Picón & The Junk Express, que andan sobrados de todo esto y más.

lunes, 4 de abril de 2016

THE STEEPWATER BAND: SHAKE YOUR FAITH (2016)

Imposible ser imparcial, The Steepwater Band es una de mis bandas favoritas de rock en la actualidad. La devoción que les  tengo desde  el inmenso placer que tuve al escuchar su álbum del 2008 "Grace and Melody", ese disco que les produjo el ex-Black Crowes, Marc Ford, donde limaron sus asperezas de blues más primitivo introduciendo acordes y sonidos más enmarcados en la familia psicodélica de la costa oeste y en la tradición más melódica del hard rock americano. Esta admiración quedo enmarcada en el 2014, cuando pude catarlos en un fabuloso directo a la estela de su disco en vivo "Live & Humble", donde la guitarra y la voz del inmenso Jeff Massey dieron buena cuenta de la herencia recogida de la escuela Duane Allman/Johnny Winter/Robert Johnson, y esto unido a la eficacia del dúo rítmico Winter-Bowers y al genial acierto de incluir un segundo guitarra, Eric Saylors, hicieron que tocáramos el cielo en aquella noche en Sevilla. 
Este sexto disco, de una carrera salpicada de varias grabaciones en directo y algún que otro EP, no es mejor ni peor que los anteriores, es igual de bueno. Lucen con una producción exquisita de Jim Wirt (Buffalo Killers), pero mucho cuidado, me retuerzo de gusto pensando que esta colección de temas alcanzarán su auténtico cenit en directo, donde se volverán más afilados y crudos. Partiendo de ese arranque inicial con el tema que da nombre al disco, "Shake Your Faith", que se te pega a la suela de los zapatos desde la primera escucha; "Mama Got To Ramble" es eso que te sugiere el título, sin escucharla, ya sabes que es un rock and roll, de esos que te convierten un disco en oro, puro Crowes y aires de Sticky Fingers; "Beat As It May" podría estar en el citado Grace & Melody: coros, estribillos pegadizos, acordes menores, guitarras made in Jeff Lyne; ahí le va a la zaga "Break" y "Bring On The Love", que Massey sabe subrayar con su slide de manera magistral, conteniendo florituras y ajustándose al adorno de la melodía; es indudable el parecido entre la voz de Jeff Massey e Ian Astbury (The Cult), este "Jealous Of Your Way" y el corte ocho, "Walk In The Light",  podría estar sin desentonar en su obra maestra Sonic Temple; "I Will Never Know" nos muestra esa psicodelia pantanosa que practican de manera magistral; "Gone Goodbye" otra bomba que tomará alas en directo, sostenida por el riff poderoso del wha-wha; "Last Second Chance" es ese tipo de tema que crece progresivamente, la gibson enchufada al marshall y la vieja escuela de hard rock americano ; "Ain't Got Love", otra frase que por naturaleza suena a rock, guinda final con intercambio de guitarras entre Sailor y Massey que es una auténtica bendición.
Un dato de interés y para rasgarse las vestiduras: este pasado año, los Steepwater se dedicaron a una gira donde reproducían de cabo a rabo el antológico directo de los Stones, Get Yer Ya-Yas Out.
El complemento perfecto a este "Shake Your Faith" es pegarte un buena dosis de ellos en directo, si pasan cerca de tu ciudad, no lo dudes. 

jueves, 25 de febrero de 2016

BLIND WILLIE JOHNSON REVISITED

En sus pocos más de 45 años de vida, el ciego Willie Johnson dejo unos 30 temas que han servido de lugar común dentro de la historia de la música popular y, en especial, del rock and roll. Escuchar su música produce la misma sensación que entrar en un templo, es ese momento en el que, al margen de creencias, el miedo nos asalta por la presencia de lo desconocido y la carga de la culpa, pero también la sensación de protección, de que ese es el lugar seguro en el que podríamos estar cuando suenen las trompetas del apocalípsis. Es su historia tan triste como el más desgraciado de los blues: su ceguera producto del maltrato maternal, su infinita pobreza que lo hizo mendigar por las calles con su guitarra al hombro y su triste final, desahuciado por una enfermedad a la que le negaban el tratamiento por su doble maldición, ciego y negro.

Dos recientes obras me lo traen a la mente, dos obras que heredan y actualizan el sonido del maestro del slide o, mejor dicho, del knife style (conseguía ese peculiar sonido deslizando la hoja de una navaja, tratando de imitar el lamento de un violín). En primer lugar un disco del que podría ser el guitarrista más importante en lo que llevamos de siglo, Luther Dickinson, que con “Blues & Ballads (A Folksinger’s Songbook: Volumes I & II)” da un golpe maestro al recuperar aquel espíritu inicial que contenía discos de sus North Mississippi All Stars, sin “prácticamente” enchufar los instrumentos, en unas grabaciones que conservan el calor y la cercanía de un grupo de amigos que se reúnen a tocar alrededor de una hoguera. Esos amigos son Jason Isbell, Jim Lauderdale, Amy LaVere, Shardé Thomas, JJ Grey, Charles Hodges, Jimbo Mathus y la maravillosa aparición de Mavis Staples en el tema “Ain’t No Grave”. Es verdad que el disco adolece de cierta discontinuidad estilística, de hecho fue grabado entre Nashville y Chicago con diferentes músicos, y, quizás tenga una duración fuera de lo común , hasta 21 temas. Pero para mí, ambos situaciones son motivos de celebración; pasamos de un sonido básico, a madera Martin -casi se huele- que te dan el calor de las juke-joints, a grabaciones más aguerridas, con retazos suficientes de electricidad que me llevan a las habitaciones de la château Villa Nellcôte, donde Keith Richards se “ponía las botas”. Es un songbook que bien podría ser el legado de un artista en las postrimerías de su vida, pero no, con poco más de cuarenta años ha tenido el gusto hasta de crear un libreto con las partituras de cada canción. Canciones bonitas de verdad como ese inicio con “Harry Up Sunrise” o temas más honky tonk como “Bang Bang Lulú “; el encuentro con su admirado Othar Tuner y su noble parentela en esa joya que es Mean “Old Wind Died Down”; “How I Wish My Train Would Come” es favorita, me llega al corazón con esa mandolina, el grito del tren con un Hammond, bonita de verdad; maestría en el slide en “Let It Roll”, ahí está la evolución del holy blues de Johnson; como un Ry Cooder primerizo se entrega a la pura antropología con el folk más puro, encuétralo en “Mayor Langford”; si Dickinson hubiese hecho disco lleno de de temas como “Blow Out” o “Devilment” lo estaría petando en el “caralibro”. Es en esa espiritualidad que rige toda la obra, las afinaciones abiertas y su gospel brutal donde me acerca al maestro Blind Willie Johnson.

La segunda obra es un homenaje directo al bluesman tejano: God don't never change - The songs of Blind Willie Johnson. Un disco tributo con estrellas del pop, que le deben más que su fama, y si no compara la voz de Tom Waits con la de Johnson. En él hay un breve repaso, pero que cunde sobre sus temas más célebres. Tom Waits lo borda en los dos temas que canta, con su peculiar cacharrería (más comedida que otras veces), “Soul of a man” y “John The Revelator”; otra que saca lustre, bien parapetada por guitarras afiliadas es Lucinda Williams, su “fantasma” de este año es Willie Johnson total en el karma, a ella le toca, además, el tema que da nombre al disco; quizás los más flojos son de Sinead O'Connor y Cowboys Junkies que lo llevan a un terreno pop que le quitan todo el dramatismo; no fallan Maria Mackee y Blind Boys de Alabama en eso gospels fastuosos que son “Mother's Children have a hard time” y “Let Your Shine Light On Me”. Sorprendente la versión de Rockie Lee Jones del “Dark Was The Night, Cold Was The Ground”, un tema instrumental en el que sólo se percibe el slide de Johnson y sus gemidos (algunos expertos aseguran que pronuncia algunas palabras sobre la crucficción), sorprendente porque ella lo canta con una letra que lo aparta del original, casi irreconocible pero precioso también. El disco se completa con Luther “otra vez” Dickinson y Susan Tadeshi que lo bordan en “Bye Bye I'm going to see the king” y el fenomenal “Keep Your Lamp Trimmed And Burnning”

Johnson dejó de grabar allá por 1930, aunque vivió -eso de que vivió es un decir- hasta el 49, supongo que en esos años duros siguió cantando y seguro que tuvo bastantes temas con los que ilustrar la dureza de sus canciones; un tipo que dedicó su vida a cantar a dios y murió sobre los escombros de las ruinas de su propia casa.




lunes, 8 de febrero de 2016

MIRAFLORES: MIRAFLORES (2014)



Esta entrada empieza con un flashback: en él me veo atravesando la barriada de Pino Montano, al encuentro de un amigo con el que con frecuencia quedaba en mis años perdidos de estudios en la universidad de Sevilla. Solía hacerlo andando por eso de ahorrarme unas pesetas de entonces en el bonobus y apretar la exigua economía que me respaldaba. No puedo, por unos segundos, hacer otra cosas que contener la respiración recodando aquel edificio destartalado y angustioso que se levantaba amenazante en aquel recorrido, el manicomio provincial Miraflores; un internado público para enfermos mentales crónicos y agudos, se decía que tenía capacidad para más de mil. Imaginaba con mi colega el guión para un comic o una peli B en el que los "locos" escapaban y llevaban al caos a la ciudad. A mí memoria viene también una pancarta que me inducía a ahondar más sobre esta fantasía; sobre la fachada de ladrillos vistos se podía leer "salta la tapia" y curiosamente algunos carteles que anunciaban conciertos pasados de gente como Pata Negra, Silvio y Barra Libre o Kiko Veneno. Más tarde me enteré que se trataba de una campaña que tenía como objetivo la integración social del enfermo mental en su entorno inmediato. Estos tipo de centros, horribles y que inducía con toda seguridad a más sufrimiento tras sus muros, ya nos existen; mi amigo, tras una leve sonrisa cruel,  decía que lo primero que hacían cuando entraba un "loco" era fumigarlo. A principios de este siglo el centro quedó inutilizado y hoy, como un condenado en el corredor de la muerte, espera a su inmediata demolición. 
La culpa de esto, de reavivar ese extraño recuerdo, lo tiene una magnífica banda de rock sevillana que en el 2014 sacaron su primer disco, y que actualmente siguen de gira promocionándolo, se trata, lógicamente, de Miraflores. Banda nacida al calor de otros grupos independiente de la escasa escena rockera hispalense como Sick Buzos, Salieri, Sr, Chinarro, Batiscafo. Con su disco homónimo Miraflores hacen un viaje hasta el rock más pantanoso avalado por dos ejes principales, por un lado el rock más visceral y primtivo de grupos australianos como Scienticts, Beats of Bourbon o, por citar un contemporáneo, The Drones; y por otro lado la calidad musical y elegancia de los grupos del post-punk ochentero como The Fall, Creepers, Gallon Drunk o The Sound. Además, yo añadiría, la inevitable influencia de Stooges u otros grupos con cierta carga de mala leche garagera como Mudhoney.
De ahí salen once temas descarnados y adictivos, cantados de manera impresionante por Emilio R. Cascajosa (no he escuchado nadie en este país que pueda cantar así), al que se une Jaime Neira a la batería, Javier Neira a la guitarra, Selu Baños al bajo y Ernesto Ojeda a los teclados. Grabado en esa factoría que se está convirtiendo en el auténtico catalizador del rock en el sur, los estudios La Mina de Sevilla. Brutal ese arranque con "Endless Night" que helaría al propio Nick Cave de los tiempos de Birthay Party, en la misma línea que otro tema tremendo, "Bad Vibes" en la que Cascajosa me gana de todas todas, con esos matices vocales desquiciados (insisto, no he escuchado a nadie por aquí hacer esto); "She Says" , "Shake The Pressure" o "Drowning By Stars" son de esos temas que me recuerdan tanto al movimiento británico afterpunk y que invitan inevitablemente a la recuperación tras el trance swamp anterior; y en esa onda más Detroit, se quedan temas favoritos como "Right Now" y "Birmingham". Así hasta once temas que es de lo mejor que se puede escuchar por estos lares,  para nada un disco difícil, oscuro o innacesible; es el rock perfecto para espantar la psicosis, el que podía haber derribado los muros del infame e insano edificio. Escúchalos en su bandcamp.

sábado, 30 de enero de 2016

THE RAUNCH HANDS: RETROSPECTIVA DE UN GRUPO DE ROCK DE LOS 80s

En 1984 justo cuando en las listas de éxitos dominaban engendros como Wham!, Lionel Richie o Madonna, unos tipos deciden que están hartos de ser unos don nadie en la gran manzana y toman la decisión de sus vidas: montar una banda de rock and roll. Y lo que en principio tiene como objetivo primordial beber cerveza y follar gratis, va a dar lugar a la aparición de una de las bandas más influyente, salvaje y gamberra de la infame década. Esta es la historia de The Raunch Hands.
 
Estamos en 1984 y, sin duda, son el trio Mike Chandler (voz y armónica), Mike Mairiconda (guitarrista, que además ha militado en grupos como Devil Dogs, Stepbrothers...innumerables grupos como instrumentista y como productor)y George Sulley (bajo)el auténtico corazón del grupo. Por él pasarán otros músicos, guitarristas y, de manera especial, saxofonistas que darán un toque especial a muchos de sus temas. El arranque inicial del grupo pone el acento en la música de raíces, de ahí que tras el agresivo ataque de guitarras hay una buena base de blues y country. Los conciertos son desmadrados, destaca la guitarra de Mariconda, en la mejor tradición del rock americano que lo convierte en un Fogerty de serie B ganándose el prestigio entre el mundillo del rock undergrond de aquellos años. Os dejo un documento impagable de la locura de aquellos años iniciales (casi inaudible, pero muy esclarecedor):


Sin entrar en la discografía en pequeños formatos (sería inacabable) destacamos su 12" EP, "El Rauncho Grande" editado en Relativity en 1985. Temas propios y formidables versiones de clásicos absolutos y, a priori, alejados del punk-rock  como Ray Charles (Mess Around) y Dr. John (Stop Warning). Y ahí empieza la fórmula: llevar el punk al rythm blues clásico y al revés; joyas del cancionero afroamericano más exitoso se convierte en covers de una fuerza inusitada y que recuerda a la furia de aquellos primeros discos de grupos como Yardbirds o Rolling Stones. Y, curiosamente, si los yanquis nunca nos podrán perdonar la british invasión de los 60, aquí están los Raunch que devuelven el favor, llegando a tener más fama y aceptación en Europa (Francia y España, especialmente) que en los USA. Así que es por aquí cerquita donde, amparándose en la noche ochentera de nuestra particular movida donde hacen estragos y explotan su primer disco y mi favorito, el clásico absoluto "Learn To Whap-A-Dang With The Raunch Hands", del que podéis flipar con este tema:


Pero aquí están temas que harán las delicias de un público fiel, que encuentran en los Raunchos la banda sonora perfecta para sus excesos nocturnos. Kanguroo Juice, What Yer Doin, Getcha Some se convertirán en clásicos de su repertorio. Y desde luego no faltarán covers añejos: Rufus Thomas (Chicken Scratch)  , Andre Williams (Is It True )...Un disco básico de la historia del garaje y del punk-rock, pieza de coleccionista donde empiezan a regalarnos divertidas portadas que marcarán al género garagero, situadas en la estética de los comics de los 50.
Un grupo de este pelaje no podía pasar inadvertido por el cazador de grupos de serie B, Tim Warren, fundador de Crypt Records (Back To The Grave) y los ficha. De manera que los chicos ya tienen un sello a su medida. De ahí nace, en 1989, "Payday". Segunda obra maestra del grupo.



Este temazo es una muestra de lo que te puedes encontrar en su flamente nuevo elepé; temas y sonido más redondo, menos acelerado pero igual de rotundo. Surf, guiños ramonianos y versiones de clásicos ( Sunrays, Mitch Ryder, James Brown, Dick Dale...) convierten al grupo en un eslabón definitivo para completar la historia del rock americano. Otra joya:

A éste le va a continuar, en la misma línea, creo que su disco más conocido para todos (en realidad un mini-elepé), seguro que has visto su portada más de una vez. "Have a Swig", siete temas más para enmarcar y que dicen todo del momento de crecimiento en el que se encontraba la banda. Incluso los veo como pioneros del estilo sleezy que se pondría de moda a finales de los 80. Revisión de temas clásicos y sólo cinco temas propios.



Los directos son acojonantes, la banda más ducha en el manejo de sus instrumentos y un Chandler pletórico acompaña a directos que no pierden ni un ápice de su fuerza y frescura. ¿Quién hubiese pillado esto?


Sus discos del 91 y el 93 siguen siendo necesarios, el rock es la base de un grupo que lucha contra un mercado que empieza a encontrar un filón en las camisas de cuadros pero sigue dándoles la espalda. En Europa, " Million Dollar Movie " y " Fuck Me Stupid" son muy bien acogidos. Ellos lo agradecen con varios discos en directo (uno grabado en España, "Fiesta", cómo no) y recopilaciones en formato CD de sus discos anteriores.


Tras una largar pausa, supongo en la que sus componentes  se dedicaron  a otros menesteres más rentables (hay colaboraciones con otros grupos y especialmente, Mariconda, explota su faceta de productor), vuelven en 2007 con "Bigg Topp". Su último disco hasta la fecha. Ya no están en Crypt Records y seguro que pillaron sus fans dando el biberón a sus respectivos vástagos. A mi me parece un disco muy adecuado, con un sonido muy apropiado para aquella época y con la energía necesaria para haber tenido más éxito. Ya no hay versiones, pero siguen incitando a todo lo prohibido. A mí me parece otra joya, otro pelotazo que, en un mundo-rock en el que se hiciera justicia, debería haber estado en todas las listas de lo mejor del año.
Añoro grupos como éstos, sí que existe un escena underground donde hay grupos que recogen este espíritu, el espíritu del rock and roll en definitva, pero poco asequible y en estado de marginación a nivel de conciertos (o macrofestivales del carajo), sobre todo en ciudades más alejadas de la capital. Raunch Hands forever.