domingo, 5 de noviembre de 2017

SAMANTHA FISH: "CHILLS & FEVER" / "BELLE OF THE WEST" 2017


No puedo dejar pasar la proeza de esta mujer. En apenas ocho meses de diferencia ha conseguido marcarse dos discos que la han reiventado, pasando de ser una cara habitual en los festivales de blues, con su papel de guitar hero woman, a plantarse con dos proyectos revitalizadores en la que toma dos vertiente diferentes pero notables en el resultado: un disco producido por Bobby Harlow (The Go, King Tuff…), Chills and Fever,  en la que resucita ese sonido magnífco nos dejó los Detroit Cobras de Rachel Naggy, con temas icónico de Rythm & Blues insuflados con la fuerza del rock más garagero; y otro disco en la que elige meterse en la blues más pantanoso del bajo Mississippi y dar rienda suelta a su pasión más americana producido por el puto amo de esto que no es otro que Luther Dickinson (North Mississippi All Stars...) , Belle Of The West. En el primero elige músicos que formaron parte de las legendarias grabaciones de las cobras de Detroit y se marcan un ritmo frenético con temazos como He Did It (The Ronnettes), Chills and Fever (Ronnie Love), Hurt’s All Gone (Irma Thomas), Crow Jane (Skip James) e incluso se atreve con un tema de Nina Simone “Either Way I Lose” entre otros. Ya te digo que son temas escogidos, algunos tesoros olvidados a los que le da el brío propio de sus veinte ocho años de vida y un talento arrollador. Ojo que no se descuelga su Gibson SG y sigue llevando los pantalones en los directos de presentación del disco. Un disco con vida propia que podría haber explotado a lo largo de este año y que vine. Pero no ha sido así. Al anterior Chills and Fever le ha sumado el soberbio “Belle Of The West” en el que le acompañan gañanes del tamaño del nombrado Luther Dickinson, Jimbo Mathus, Lightinin Malcom o el talentoso violín de Lillie Mae. Lo hace con temas propios de gran talla y calado “americana” como America Dream, Need You More, Cowtown, Daughter. Consiguiendo darle por un lado ese toque de soul del que no puede desprenderse por la propia naturaleza de su voz (que tiene mucho de ese acento sureño propio de Susan Tadeshi) y sobresaliendo el impecable trabajo instrumental tanto de ello como de los nombrados. Me quedo con la versión que hacen del Poor Black Mattie de R.L. Burnside porque no se puede uno mojar en el Mississippi sin acordarse de él, eso es de ley, y me muero escuchando el temazo "No Angels" que se marca como si estuviese en un Juke Joint de Louisiana a altas hora de la madrugada y en sospechoso estado de conciencia. Dos discos notables de verdad, que sumados deben estar entre lo mejor de este año.
 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

GRAVELROAD: CAPITOL HILL COUNTRY BLUES



Recupero un disco fundamental, de un grupo que no cuenta con la popularidad que debería, que se merece por su discografía editada y nivel de innovación dentro de cauces asociados a estilos más tradicionales.  GravelRoad definen su música como “Psicodelta”, tratando de ubicar su blues más primigenio en aquellos derroteros donde los normal se altera hasta conseguir experiencias que llegan a superar lo que se capta de manera inmediata por los sentidos, pasando más a ser una experiencia subjetiva que tendrá que ver, supongo, con aquello que llaman “el alma”. Pues eso, esto es un disco como la copa de un pino, el mejor de su carrera, con un grado de accesibilidad mayor pero sin perder un ápice de autenticidad. La intervención de Jack Endino se notó. Ahora confirmo mis sospechas: lo mucho que el blues tuvo de protagonismo en la explosión grunge de los 90. Y es que hay un aire en los temas de este trabajo del 2016 de GravelRoad que se solapan con otros de aquellos años, casi borrados de nuestras discotecas, que reinaban desde Seattle, ciudad natal de la banda en cuestión. Pero ese inicio del disco con “Capitol Hill Country Blues” quedará para mí como el tema de ese año, un tema en la mejor línea de los North Mississippi de los hermanos Dickinson; brutal desarrollo del sonido delta, cruces de guitarras afiladas y la monotonía abrasiva del raw blues que extraen de maestros como R.L. Burnside o T Model Ford (con el que grabaron su último disco). Esto que te digo de la mano de Endino queda muy patente en temas como “Come and Gone” y “Back Yard” que no desentonan para nada y reafirman al blues como los que digo siempre, la madre de todas las músicas. Sí los extinguidos Canned Heat gozaran de una oportunidad en el mundo de los vivos verían hecho realidad su grito de guerra don’t forget to boogie, “Rabbit Run” es una obra maestra absoluta del género y que me lleva la magnífica noche que viví este verano con los Guadalupe Plata, nuestros maestros locales del hill billy campero; ellos como los Graves saben dar la emoción necesaria a un tema, lo suben y lo bajan, lo paran y lo desbaratan como nadie. Y como los Guadalupe, siempre guardan temas instrumentales en la recámara como el brillante “Green Lungs”. Queda ese homenaje final a los grandes maestros antes nombrados en formato acústico con “I Feel High” que me da que pensar en cómo sonaría hoy en día gente como Missisisppi Fred Mc Dowell, seguro que reventarían un monster of rock. 

Otros discos en la misma línea que te pueden interesar: 



North Mississippi AllStars: Hill Country Revue. Grabado en directo, un disco intergeneracional , una auténtico “fathers and sons” que monta en el escenario a la familia Dickinson, Burnside y a la banda de Otha Turner. Además aparece por ahí el mismsimo Chris Robinson. Frenético y descomunal, obra maestra. Envida infinita de los que estuvieron físicamente allí.









R.L. Burnside: Burnside on Burnside. Otro directo del genio de Harmontown. Un bluesman que nace en los años 20 y que triunfa en el siglo XXI. Él es la inspiración de todos y un ejemplo de vida y coherencia personal. No puedes dejar de escuchar este disco por muchas razones, pero de manera especial quédate con la guitarra de Kenny Brown, inspirado hasta el infinito capaz de hacer volar al maestro en sus clásicos como Miss Maybelle o Shake em on down.





T-Model Ford and GravelRoad: Taledragger. Otro cruce de viejos y jóvenes, aunque ya lo hacen en un formato más acústico y casi superior en inspiración a éste con “The Ladies Man”, aquí lo hace desde el lado más rock de los de Seattle. Un disco eléctrico, casi en un tono de heavy blues metal, donde el maestro, tocado por una enfermedad respiratoria que lo lleva a la tumba tres años después (esa tumba que visitaron los Guadalupe Plata y que fue portada de su mejor disco) manda y gana la partida a una vida poco generosa que solo le permitió ganar algunos dólares en su última década de existencia. 


20 Miles: I’m Lucky Guy. Hay que remontarse a 1999, el año en que se edita esta obra maestra definitiva de blues garage. John Bauer, el segundo a bordo de la Jon Spencer Blues Explosion, emprende esta una carrera alternativa con su hermano que le lleva a ser pionero absoluto en eso de los dúos guitarra y batería en la que triunfaron más tarde gente con White Strype o Black Keys. Un disco que podría estar grabado en el local de ensayo por su cercanía y calidez, temas que beben con maestría de Fred McDowell con ese matiz punk y de no sofisticación que lo convierte en un clásico absoluto. Uno de los discos que más me han llegado en mi vida, mi confirmación en el lado más extremo del rythm blues. 

Mississippi Fred MacDowell: I Do Not Play No Rock ‘n’ Roll. No puede faltar, hay que rendirse ante él. Si ves alguno de sus vídeos en youtube vislumbras lo que viene luego, entiendes como bandas como NMAS, Left Lane Cruiser, Smoestack Relics, Daddy Long Legs, Black Eyed Snakes, Scott H. Biram, James Leg, Soledad Brothers, Dex Romweber, Black Diamond Heavies, Possessed By Paul James y un largo etc se hayan decantado por este estilo. En este disco se acompaña por una batería, cosa que es innecesaria por su contundente forma de tocar. Es una estupenda grabación con un eco de ultratumba que te riza el pelo desde la primera escucha.




sábado, 26 de agosto de 2017

THE SHERMAN HOLMES PROJECT: THE RICHMOND SESSIONS

Si algo tienen los americanos, los de USA, es el cuidado con el que tratan sus raíces culturales -que definitivamente tienen poco de suyas- , hasta el punto que no escatiman en crear entidades públicas que las defiendan y la promocionen. Existe, además, dentro del ámbito académico, auténticos estudiosos que pueden alcanzar el prestigio que cualquier científico en busca de la vacuna milagrosa llegaría a tener. Esto es extensible a la música, acordaros de las andanzas del gran Alan Lomax, ese etnomusicólogo que descubrió al gran Muddy Waters en un porche de Clarksdale. Es ese concepto el que alberga que su música más tradicional sea capaz de copar listas de discos más vendidos dentro y fuera del país, eso y que saben venderlo muy bien. Así el folclore que sustenta esa raíz musical es la que sirve de base para la música popular y comercial de este siglo y el pasado. Todo esto porque cuando cae en mis manos este disco inmenso quedo maravillado por el elenco de músicos que los sustenta y por una increíble producción bajo el auspicio del Virginia Folklife Program reperesentado por el músico y productor Jon Lohman, que además toca la armónica en el disco. Los músicos que son la base fundamental del disco, son los maravillosos Rob Ickes (brutal en el dobro, no he escuchado nada igual en mi vida, lo juro), Sammy Shellor (éste toca el banjo como dios, creando una base rítmica que sustenta todo lo que vas a escuchar en este disco) y la increíble aportación del violinista David Van Deventer ( me tendría que transportar a los 70's, a los discos y colaboraciones de Don Sugarcane Harris, para encontrar una cosa igual). Delante de este muro de sonido, imponente de verdad te lo digo, Sherman Holmes, superviviente de los Holmes Brothers, a sus setenta y pico años ha grabado el mejor disco de música negra del año, un compendio de gospel, rock y bluegrass que te pone el en cielo del principio al final. Adueñándose de un cancionero de vértigo que bascula desde los más tradicional (himnos folky como Rock of Ages) a temas archiconocidos del repertorio más popular (Don't Do It de Marvin Gaye o Green River de Forgety). No se tratan de simples acercamientos a estas canciones, son reinvenciones con una presencia instrumental imponente, los solos de Rob Ickes justifican su continua nominación a los premios Grammy y las constantes apariciones de coros soportados por vocalistas de la escena local gospel hacen de este álbum una joya imprescindible que si hubiese arriesgado con temas propios estaríamos delante de uno de los grandes momentos de la historia de la música negra afroamericana.

miércoles, 21 de junio de 2017

ENDLESS BOOGIE: VIBE KILLER (2017)



Bajo la apariencia de banda una jam-band más se encuentra este cuarteto de Brooklyn que edita su quinto álbum bajo el sello No Quarter. Te lo apuntas si lo tuyo son las bandas segundonas que siempre nos han vuelto loco como Mountain, Free o Man. Te lo debes apuntar porque este grupo va por su quinto disco que arrancando con su estupendo "Focus Lebel" del 2008 dejó boquiabierto a todos los que amamos el boogie made in Johnn Lee Hooker y soñábamos con una banda que de verdad lo llevara más allá de los límites convencionales. Eso es, no se trata de nada convencional; no es southern, no es psicodelia, no es blues rock pero es todo eso y algo más que llega incluso hasta el krautrock por momentos. La leyenda cuenta que en un concierto hicieron una versión del Sister Ray de tres horas. El disco en cuestión nace con un talante conceptual, haciendo referencia a la controvertido vida del tercer vicepresidente de Estados Unidos Aaron Burr, de vida pecaminosa, por cierto, rodeada de sospechas de incestos y duelos a pistola; muy propio de la american lifestyle. No hay canciones como tal, más bien recitados entre marañas de guitarras y solos que se entrecruzan para pera perderse en ese universo infinito y abstracto en el que militan; no son canciones con principio y final definido pero hay algo que agarra y conecta con esa esencia que nos queda cuando la aguja agoniza en el vinilo. Ya que nadie lo va a decir, para mí, uno de los discos del año.

martes, 6 de junio de 2017

NORTH MISSISSIPPI ALLSTARS: PRAYER FOR PEACE (2017)

Debieron jurarle a su padre, el viejo Jim Dickinson, en su lecho de muerte, que no se separarían de la senda del blues y es posible que el fantasma de R.L. Burnside y Othar Tuner les persiga en vida para recordarle tal promesa. Y así, después de 20 años, siguen siendo los maestros incombustibles del retro boogie más moderno que te puedes echar al oído. La proyección de los Dickinson, en solitario, en producciones o en colaboraciones está enmarcada en una obra de una calidad indiscutible, por talento como instrumentistas y por ese grado de innovación que añaden a todo lo que hacen, con obras inconmensurables que alcanzan un sitio de oro en la historia de la música popular como la obra maestra en solitario de Luther, Blues & Ballads: A Folksinger's Songbook - Volumes I & II. Este “Prayer For Peace” es un disco enorme, y además les sirve para iniciar una supergira de consagración. El repertorio se va a agrandar con los temazos que conforman la obra en cuestión y que os apunto rápidamente (menos charla, hay mucho que escuchar): “Prayer for Peace” , qué buenos y qué modernos son los jodidos, están en su tiempo y te lo dejan claro, afinan en sol abierto, ceden los coros a voces femeninas como siempre (¡la hija de Otha Turner!), han compuesto cien temas como éste y todos me gustan; “Need to be Free” and “Bird Without a Feather” son incursiones en el blues pesado de Jimi Hendrix, que además tienen el calado que tienen con esa banda increíble que sujeta al hermano mayor, dos temas de infarto que en directo van hacer flipar al personal ; “Miss Maybelle” es uno de mis favoritos, en formato simple de bajo, guitarra slide y batería, country-blues a lo R.L. Burnside, que ellos han convertido en un estilo en sí mismo, esto se graba del tirón si overdubs que valga y lo mismo pasa con “Run Red Rooster” , porque esta banda tiene ese lado super power trío, lo mismito que eran los Cream, de los que están muy cerca en este tema (“Crossroad” en la cabeza); cover de Guss Cannon, la muy versioneada “Stealin” , sueño con un disco de Ry Cooder producido por Luther Dickinson, este tema tiene ese honky tonk de los “Boomer’s Story” o del “Paradise and Lunch”, delicatassen, banda sonora para paseos por el desierto de Mojave; les toca a Little Feat , a The Band y compañía en “Deep Ellum”, facilidad pasmosa de músicos aventajados, no hay secreto inabordable para ellos, eruditos de la herencia folk-blues-country; Mississippi Fred McDowell no vivió lo suficiente para sacar rendimiento a los royaltis que su canción “You Gotta Move” le dio cuando los Stones lo grabaron en su Sticky Fingers, no cumplió el sueño de abrir la gasolinera que lo sacara del mundo pecaminoso del blues, no tengo ni idea de cómo podrían existir bandas como ZZTop, Spencer Blues Explosion, Hill Country Revue…su legado es inabarcable, además de un magnífico “You Gotta Move” se marcan un espectacular “61 Highway” del mismo Mc Dowell; no pueden olvidar a su padrino R.L. Burnside y pagan tributo con una formidable cover de ““Long Haired Doney” , con un brutal Luther a la guitarra, “…well my trouble son’ll be…well my trouble son be over”; “Bid You Goodnight” es ese estilo de canción que parece que inventaron ellos, y que no es otra cosa que una versión de un clásico góspel abordado con la apertura de miras y dominios de estilos que tienen ambos hermanos; lo bordan, han clavado un disco genial. En el CD aparece un bonus track donde vuelven al “Prayer for Peace”, con "arreglos alternativos", esto se lo han colado, prescindible totalmente.

jueves, 18 de mayo de 2017

REV. SEKOU: IN TIME LIKE THESE (2017)



Curiosamente, la religión, ese más que demostrado opio del pueblo, en muchos países está unido a la resistencia y lucha a favor de los derechos civiles en defensa de los más desfavorecidos. Digo, curiosamente, porque no es lo que conocemos por estos lares. 
Desde hace décadas existe un movimiento claro en los USA encabezado por religiosos que han llegado a liderar, con trascendencia internacional, los derechos de la población negra. El reverendo Osagyefo Sekuo es un tipo de ese estilo, que además tiene un bagaje importante como autor de documentales de denuncia y publicaciones sobre teología (glup). Y ahí no acaba la cosa, este hombre canta a un nivel increíble y éste "In Time Like These" es su disco debut.
Ni corto ni perezoso el reverendo Sekuo se marcha a los estudio Zebra Ranch en Hernando, Mississippi y pone a los dos hermanos Dickinson a trabajar sobre el tema, resultando un disco, a mi parecer que esta musicalmente por encima de todo sentimiento religioso o activismo político. Es un disco de música negra de muy muy alto nivel donde el reverendo demuestra que lo mismo leía la biblia que se empapaba escuchando discos de Little Richard, Hendrix o Percy Sledge. 
El buen hacer de Luther Dickinson es capaz de encumbrar cualquier disco al séptimo cielo y su hermano, que ya empieza a hacer trabajos en solitario de lo más interesante, son garantía segura como lo fue su padre anteriormente en la producción. La guitarra slide eléctrica de Luther es la más importante de la historia de la música desde que la colgara forzosamente Duane "Dios" Allman. El tema inicial "Resist" que enlaza desde un encendido sermón marca las credenciales del disco: órgano eclesiástico de rigor, riffs de guitarras al diez, bestiales coros criados a capela en cualquier iglesia evangelista del Harlem, subrayado de metales y viscerales lamentos que llaman a la rebelión ¿pacífica? y a la resistencia policial, "We want freedoom and we want it now" canta sin hacer concesión alguna. Así reinventa el tema de otro gurú, Bob Marley, y enfoca su "Burnin' and Lootin"  abandonando el tono reggae y tomándolo en un medio tiempo soul con una guitarra de ensueño de un Luther en estado de gracia; definitivo es en el disco la presencia del legendario hammond B3 de Charles Hodge, que si es el mismo que creo yo, estamos ante una leyenda absoluta que asocio a gente como Jemes Carr, O.V. Wright o Al Green. Échale un oído a "We Who Believe" o a "Lord I'm Running" y me cuentas. Y  me sigue llamando la atención la entrega de los hermanos Dickinson, volcados como si se tratara de un disco de los NMAS o bien se han convertido a la religión evangélica, a saber. Uno de los temas grandes del disco es ¨The Devil Finds Work" donde saca el tema del trato discriminatorio que hace el cine de la gente de color, temazo en el que pasa del blues a un gospel acelerado de infarto. "Loving You Is Killing Me" es otro temazo que confirma el potencial del reverendo como cantante soul, el día que que abandone el hábito y se pase de lo sacro a lo profono tenemos banda sonora para noches de pasión, jejeje; otro acierto es "Problems" en ese estilo que va en crescendo hasta acabar con un Dickinson dándolo todo. Un disco muy completo, sin descanso y aprovechable en sus doce corte. Tenemos algo grande entre manos, seguro, cómpralo en tu iglesia más cercana.

viernes, 21 de abril de 2017

CAVE STORY: WEST

Tengo muy presente lo poca actividad de este blog, en progresiva decadencia, quizás como todo en esta vida. Me asomo, cada vez menos, a pocos blogs que me parecen auténticos, muchos de ellos desapareciendo poco a poco en beneficio de otras vías como facebook, más en consonancia con la falta de rigor y profundidad que parece que atrae más al personal, es algo como un aquí te pillo aquí te mato. Por estoy por la labor de desconectar de esa vorágine que impone la actualidad, la actualidad musical y el continuo revival de grupos que también se las trae.
 Me fascina Portugal, y no conozco casi nada de ella, pero Caldas de Rainha debe ser una maravilla, y nombro esta ciudad porque de ahí son Cave Story. Su último disco, del 2016, del pasado octubre, es una maravilla. Se llama "West" y posiblemente hace referencia a la situación geográfica de Caldas, que forma parte de las llamadas "regiones del turismo del oeste". 
 Partiendo que son devotos absolutos del gran Jonathan Richman (le dedicaron un tema en el 2014, "Richman", sin ir más lejos) y que tienen bajo sus hombros el peso de influencias del post-punk más representativo como The Fall, han ido creando un sonido que progresivamente ha cuidado más la melodía frente a la furia de sus primeras grabaciones, hasta el punto que se parecen más a unos The Strokes antes de perder la chispa o dan un aire a los primeros discos de Blur, eso sí, sin perder su tono punk de esos grupos lo-fi de los 80-90. "West" es un disco sin desperdicio, de esos que marcan un debut (antes en su haber EPs y 7" nada despreciables que pueden disfrutar en su bandcamp). Riffs incisvos y predestinados a grabarse en la memoria como el tema de salida "Body Of Work" o "American Nights"; influencia de Replacements y Pavement en "Atlantic Town" o "Running With The Baguettes"; canciones que invitan a viajar y acercan al art-punk más lúdico como "Portable Property" o "Trying not to try" son razones más que convincentes de este grupo en alza.