martes, 1 de octubre de 2013

¿QUIÉN ES T. VALENTINE?

¿Y quién dice lo que es buena o mala música? ¿Quién tiene el baremo establecido para declarar una obra de arte de interés? ¿ No es quizás la pasión que pone uno en su obra lo que define su grandeza? Siempre me ha fascinado la película del gran Tim Burton, "Ed Wood"; era la pasión por el cine lo que acercaba al llamado "peor diector de cine de la historia" con el posiblemente mejor director, Orson Wells (el encuentro en la película de los dos es ¡ANTOLÓGICO!) y algo muy importante, la independencia. la libertad de elegir. Y todo esto porque casi sin querer llevo varios días escuchando el disco que Daddy Longlegs (toda un sensación que merece otro post)se ha marcado con este artista "impopular" y rescatado del underground americano del rythm blues, T. Valentine alias "The Vampire". Nada que ver con las voces negras a las que estamos acostumbrados, pero ¿quién te dice que no pone la misma pasión el mismísimo dios Otis Reddin? En fin, desde luego que es un ejemplo de hacer lo que uno quiera sin importarle lo que va a vender y, sólo por eso, en estos tiempos que corren, merece la pena.



6 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Es lo que se llama un no cantante, como por ejemplo Tom Waits, peronajes que da igual su voz sino como interpretan y este me ha gustado

RAFA dijo...

muy interesante.. cantante con personalidad !!! un saludo,

Johnny dijo...

Muy buena reflexión y cómo me gusta ese primer tema que has puesto, por cierto.

luther blues dijo...

Son de esos cantantes que ponen todo a pesar de sus limitaciones ,como en el futbol ,los que juegan de cinco y meten,meten y meten
Un abrazo

Jose Antonio Garcia Castro dijo...

totalmente de acuerdo contigo....cuantas sorpresas nos quedan por escuchar querido antonio...y por suerte o por desgracia hay que buscarlas, y rebuscarlas...menos mal que hay individuos como tu (especie en extincion)que nos ofrecen cosas asi....gracias

Javier de Gregorio dijo...

Cada uno interpreta como le da la real gana, y como bien dices el canon de la belleza es personal e intransferible, no teniendo que haber un patrón único.
Olé con éste T.Valentine.
Saludos,
JdG